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El hombre que estaba allí, presentado por Daniel Suberviola y Luis Felipe Torrente, es un libro un tanto atípico. En primer lugar porque es consecuencia de un mediometraje documental sobre la figura del periodista Manuel Chaves Nogales (en este caso primero fue el film y luego el texto) realizado por ambos autores a través de un proyecto de micromecenazgo. Y en segundo término porque responde a la variedad de impresión bajo demanda, es decir, el lector pide el libro a la editora Libros.com y ésta lo imprime y lo envía allá donde el cliente lo desee (o lo adjunta mediante formato electrónico).

El libro recoge los testimonios completos del documental El hombre que estaba allí, nominado a los Premios Goya dentro de la categoría de Mejor Cortometraje Documental Español, por lo que supone un complemento excelente a la obra cinematográfica.

A lo largo de las 184 páginas de la obra aparecen las reflexiones de Antonio Muñoz Molina, María Isabel Cintas Guillén, Pilar Chaves Jones, Jorge Martínez Reverte y Andrés Trapiello, quienes responden al conjunto de preguntas planteadas en torno a Manuel Chaves Nogales (1897-1944).

Como para muchas otras personas de mi generación, Manuel Chaves Nogales supone uno de los más brillantes descubrimientos del periodismo español. Pese a que fue un profesional de la información muy famoso a lo largo de las décadas de los años veinte y treinta, tras su fallecimiento en el exilio en 1944 una densa capa de olvido cayó sobre su figura y obra durante los cincuenta años siguientes (de hecho, cuando cursé los estudios de Periodismo en la Universidad Complutense en los ochenta nadie nos habló sobre él).

Quizá las tres personas clave para rescatarlo de tan injusto abandono hayan sido Andrés Trapiello, María Isabel Cintas y Antonio Muñoz Molina (todos ellos, como puede advertirse, presentes con sus testimonios en la obra). El primero recogió algunas primeras y muy entusiastas referencias a Chaves en su libro Las armas y las letras, dedicado a la literatura durante la Guerra Civil española; la segunda se acercó a su figura de manera sistemática en su tesis doctoral, dando a conocer buena parte de su obra más desconocida; y el tercero procedió a la difusión de los libros del periodista con su tradicional entusiasmo y saber hacer.

Como advertía con anterioridad, Manuel Chaves Nogales fue uno de los periodistas españoles más conocidos durante los años veinte y treinta. Ante todo destacó como un prodigioso reportero, acostumbrado a salir a la calle en busca de la información (y no a que ésta le llegara a través de los cauces convencionales a la mesa de su redacción), con una notable capacidad para dotar su quehacer periodístico de eso que ha venido a denominarse «interés humano» así como para advertir sutiles detalles que pasaban inadvertidos a la inmensa mayoría de sus compañeros.

También poseía una singular perspicacia que le hizo anticipar juicios sumamente (y trágicamente) acertados sobre algunos movimientos sociopolíticos que tambaleaban la Europa de entreguerras. Al mismo tiempo era una persona de una insobornable independencia profesional (no confundir con neutralidad ni con indiferencia), que denunció bien pronto los desmanes de la Guerra Civil española hasta el punto de tener que abandonar el país a finales de 1936 (como él indicó en más de una ocasión, «era fusilable por ambos bandos»).

Sin duda este libro es una magnífica llave para abrir la alacena de una obra literaria y periodística excepcional, que está siendo recuperada ahora a marchas forzadas por distintas editoriales. Para quienes deseen acercarse a sus libros les recomiendo comenzar por tres textos antológicos: A sangre y fuego, Juan Belmonte: matador de toros (durante años el único libro del autor que estuvo disponible) y El maestro Juan Martínez que estaba allí. Tiempo habrá para seguirse adentrando en el resto de la obra del periodista que incluye La agonía de Francia, La defensa de Madrid o La vuelta al mundo en avión, entre otros títulos de referencia.

La tragedia de Manuel Chaves Nogales es la tragedia de muchas personas de su generación, tanto de España como de Europa, durante y tras la conclusión de la Guerra Civil y la Segunda Guerra Mundial respectivamente; y sigue siendo la tragedia de muchos otros individuos, en la mayoría personalidades anónimas cuyos testimonios jamás conoceremos. El libro contiene el DVD del documental. Ambos materiales se complementan mutuamente y forman un conjunto imprescindible.

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Daniel Suberviola y Luis Felipe Torrente. El hombre que estaba allí. Libros.com. Berlín, 2014.

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