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John Connolly sigue proporcionando nuevas emociones a los seguidores de Charlie Parker con El invierno del lobo, la novela número 13 de la serie protagonizada por este singular detective. Y desde luego puede decirse que el tópico de la mala suerte se cumple plenamente (tanto en lo que se refiere al investigador privado como a quienes osan enfrentarse al mismo).

Por El invierno del lobo desfilan unos cuantos viejos conocidos de anteriores obras de John Connolly. Por supuesto están los tradicionales colaboradores del detective, Louis y Ángel, así como el no menos asiduo (y acérrimo enemigo) El Coleccionista; también hay apariciones puntuales de los hermanos Fulci, el rabino Epstein y su ayudante Liat, la inspectora Sharon Marcy, Rachel (la antigua esposa de Parker) y Sam (su cada día más crecida hija), el agente especial Ross…

En cierto sentido El invierno del lobo continúa parte de los aspectos introducidos en La ira de los ángeles, la anterior novela de Charlie Parker, aunque ambos libros tienen tramas bien distintas (y hasta ahí puedo desvelar). En esta ocasión el detective investiga el fallecimiento de un vagabundo, Jude, así como la desaparición de su hija, Annie Broyer.

La nueva obra de John Connolly se centra en la imaginaria (por fortuna para el género humano) localidad de Prosperous, un pueblo de Maine tan encerrado en sí mismo como hostil hacia los forasteros. En Prosperous ocurren cosas de lo más extrañas e inquietantes y Parker no va a aportar mayores dosis de calma a la situación.

Tengo la sensación de que nos encontramos ante la novela más compleja de las protagonizadas por Charlie Parker. No tanto por su tramoya narrativa, exquisitamente engrasada tras casi dos décadas en las que Connolly ha ido cincelando la personalidad del detective, sino por las múltiples lecturas que permite. Porque, en efecto, El invierno del lobo nos ofrece la habitual sarta de disparos, trompadas, cadáveres, sutiles investigaciones e ingeniosos diálogos propios de otras novelas de la serie pero…

… pero admite (e invita a ello) un segundo nivel de análisis: asistimos a una reflexión sobre la (in)solidaridad social (“Ser indigente es un trabajo a jornada completa. Ser pobre es un trabajo a jornada completa. Eso es lo que no entienden quienes echan en cara a las personas desfavorecidas que no salgan al mundo y busquen un empleo. Ya tienen un empleo, y ese empleo es la supervivencia”), a un estudio del dudoso destino de las ideologías políticas y de los compromisos socioculturales y, por encima de todo, a un perspicaz examen acerca de la presencia del Mal (con mayúsculas) entre los seres humanos.

Con estos mimbres John Connolly construye una novela en la que Charlie Parker prosigue su lento pero indefectible descenso a los infiernos ya percibido en anteriores libros. Y como en dichas obras vuelve a proporcionarnos un conjunto de pistas sobre lo que ocurrirá con el gran personaje el día en que se quiebre su prodigiosa invulnerabilidad (expresado de manera más rotunda, llegado el momento en que se marchite su proverbial flor en el trasero).

Visto lo visto la pregunta es si a Charlie Parker le queda cuerda para rato. En el corto plazo tengo una buena noticia para sus acérrimos seguidores: ya está a la venta en el Reino Unido (y a finales de septiembre también en Estados Unidos) una nueva novela del detective, bajo el título A Song of Shadows. Imagino que el texto estará disponible para los lectores castellanoparlantes en 2016. No obstante, los muy impacientes pueden leer el primer capítulo (en inglés, claro está) desde el enlace ofrecido por el propio John Connolly a través de su página web. Además la editorial Hodder & Stoughton anuncia que el 7 de abril de 2016 saldrá a la venta A Time of Torment, otra entrega más de este particular investigador privado que a nadie deja indiferente.

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John Connolly. El invierno del lobo. Tusquets Editores.

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David Parra

Especialista en nuevas tecnologías de la información y las comunicaciones aplicadas al ámbito del periodismo. Ha publicado alrededor de diez libros y más de treinta artículos en revistas científicas. Le gusta leer.