Si te gusta la novela negra lee a Jo Nesbo; si te gusta la novela negra lee a Jo Nesbo; si te gusta la novela negra lee a Jo Nesbo… Y empieza por El murciélago; y empieza por El murciélago; y empieza por El murciélago… Y tantas y tantas veces me lo han dicho que he terminado por hacerlo.

Jo Nesbo (1960) ha vendido hasta el momento alrededor de veinticinco millones de ejemplares de sus distintas novelas. Por un mero cálculo de probabilidades, un número considerable de seguidores de Cincuentopía que leen estas reseñas lo conocerán. Para quienes no sepan nada de su obra o ni siquiera hayan oído hablar de él únicamente les indicaré que se trata de un escritor nacido en Noruega que lideró la banda musical Di Derre (todavía en activo) y que está considerado como una de las referencias de la novela negra escandinava.

El murciélago es la primera novela de Jo Nesbo en la que introduce a su ya celebérrimo detective Harry Hole. Fue publicada en 1997 aunque el texto no se tradujo al español hasta el año 2015, bastante después que otras novelas del autor (ignoro los motivos).

El libro plantea el asesinato de Inger Holter, una joven noruega, en Australia. Harry Hole, policía de Oslo, viaja a Sidney para colaborar con la policía local a desentrañar el crimen. Lo que en un primer momento parecía evidente se va complicando hasta extremos inverosímiles.

Es posible que leerla con casi dos décadas de retraso vaya en detrimento de un análisis sereno sobre la auténtica valía de El murciélago pero lo cierto es que la novela no me ha gustado. En ningún momento he empatizado con la figura de Harry Hole, a quien considero un personaje en extremo plano e insípido, sin la capacidad deductiva de Kurt Wallander, la ironía de Myron Bolitar o la carga dramática bajo sus hombros de Charlie Parker; ni siquiera con la dedicación profesional de Rubén Bevilacqua o el acreditado mal carácter de Petra Delicado, por aludir a dos referentes actuales específicamente españoles.

Analistas, críticos, escritores… coinciden en aplicar a Jo Nesbo el calificativo de “adictivo” pero según van pasando las páginas de El murciélago las situaciones son cada vez más grotescamente improbables, los personajes se van deshaciendo como azucarillos en el agua y uno comienza a estar harto de las andanzas de éstos y aquéllos y desea que todo concluya a la máxima brevedad posible.

En El murciélago no hay reflexión sobre la sociedad australiana y las particulares condiciones de vida de la población aborigen, por más que el autor intente sugerirla; tampoco se profundiza en el análisis de las técnicas policiales de investigación, más bien todo funciona a golpe de impulsos inexplicables y chapuceros; ni siquiera se advierte un examen mínimamente relevante que contraponga agente de la ley escandinavo versus policía oceánico, unas perspectiva que pudiera resultar bastante sugerente y que siempre da un aceptable juego narrativo. Nada de nada, puro vacío y fuegos de artificio, sopor, exasperación…

En cualquier caso ahí está El murciélago: que cada cual obre como estime conveniente respecto a la novela (como no podría ser menos, claro está). Y para quienes deseen adentrarse todavía más en el universo de Jo Nesbo en general y de su detective Harry Hole en particular les recomiendo que consulten los catálogos de Roja & Negra y RBA Libros. Allí encontrarán la totalidad de su producción ya traducida al español (con la salvedad de su último libro, Policía, a punto de ser editado en el momento de escribir esta reseña).

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Jo Nesbo. El murciélago. Penguin Random House Roja & Negra.

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David Parra

Especialista en nuevas tecnologías de la información y las comunicaciones aplicadas al ámbito del periodismo. Ha publicado alrededor de diez libros y más de treinta artículos en revistas científicas. Le gusta leer.