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Hace algún tiempo que la serie En ruta por… de Cincuentopía no enriquecía sus contenidos. En esta ocasión vamos a centrarnos en la localidad de Cáceres, una auténtica maravilla en todos los aspectos que cuenta con una impresionante historia a sus espaldas.

De fundación romana, fue emplazada en una colina situada en plena penillanura extremeña, a algo menos de 700 metros de altitud, al pie de la por entonces conocida como Vía Lata o Vía Equina. Desde entonces fue tomada por visigodos, musulmanes y cristianos, conoció momentos de apogeo y decadencia y vivió toda clase de vicisitudes.

Aludir a Cáceres es hablar de su formidable recinto amurallado, una singular mezcla estilística y cultural que permitió que la ciudad fuera declarada Patrimonio de la Humanidad en 1986.

Nuestros ojos se dirigen a las murallas levantadas por los almohades en el siglo XII tomando como base las que pertenecieron a la ciudad romana, una cerca casi inexpugnable de la que hoy en día se conservan una docena de torres de planta cuadrangular y ochavada; y luego se posan sobre las distintas casas fuertes construidas en el siglo XV y modificadas a lo largo de la siguiente centuria.

Pasear por las calles de Cáceres durante la noche nos hace retroceder en el tiempo; el viajero tiene la sensación de que en cualquier momento puede salirle al paso un caballero medieval con su armadura dispuesto a cobrarse el pertinente tributo.

Son tantos los edificios que merecen la pena ser vistos con detenimiento que la mera enumeración casi cansa y nos sume en esa tan particular melancolía propia del agotamiento: Cáceres-Ovando, Veletas, Golfines de Arriba y de Abajo, Mayoralgo, Arzobispal, Carvajal, Ulloa. Espadero, Godoy, Moctezuma…

Y luego están las iglesias (porque Cáceres no tiene catedral ni falta que le hace): la gótica Santa María (hoy concatedral), con su valioso retablo plateresco de madera sin policromar; la de San Mateo, severa, robusto e impresionante, de singular portada plateresca; la de Santiago, en cuyo interior se encuentra un retablo de Alonso Berruguete; y tantas otras, muchas de ellas anónimas, que conviene recorrer sin prisa, deleitándose con ese simple e inocente placer.

Cáceres posee el que muy posiblemente sea el mejor aljibe árabe de toda España, ubicado en los sótanos del Museo Municipal alojado en el Palacio de los Veletas; y también cuenta con extraordinarios fondos prehistóricos, numismáticos y etnológicos.

Pero el turista no vive únicamente de monumentos, por muy bellos que sea. Por suerte reponer fuerzas es fácil, dada la riqueza gastronómica de la ciudad. Imposible resistirse a los encantos de la patatera (embutido característico de la zona) o de la manteca colorá o de la torta del Casar o de los zorongollos ( una ensalada que se compone sobre todo de pimientos asados, además de llevar tomate y cebolla) o de la muy contundente chanfaina.

Indicamos a los seguidores de Cincuentopía que se animen a acudir a Cáceres algunas páginas web que les pueden resultar de particular interés: Ayuntamiento de Cáceres, Diputación de Cáceres y Viajar por Extremadura.

Hasta el momento forman parte de la serie En ruta por… las siguientes entradas ya publicadas en Cincuentopía:

Cincuentopía

«Dejadme aprovechar -escribió- el afecto que todavía hay en mí, para contar los aspectos de una vida atribulada y sin reposo, en la que la infelicidad acaso no se debió a los acontecimientos por todos conocidos sino a los secretos pesares que sólo Dios conoce».

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