Han sido muchas semanas de confinamiento en las que para satisfacer nuestras inquietudes culturales nos hemos decantado por la exposiciones virtuales, visitando en modo online numerosos museos y galerías de muy diversas localidades.

Dentro de esta misma línea de aplicar las nuevas tecnologías de la información y las comunicaciones al servicio del goce estético, desde Cincuentopía aludimos a nuestras exposiciones virtuales.

Porque desde su creación hace ya más de seis años, el portal ha apostado por albergar en su Sala de Exposiciones muestras sobre pintura, fotografía, escultura, arte digital y artesanía. Vayan aquí algunos de estos títulos y de estas muestras.

«Agua, materia y material» presentó los trabajos en acuarela de Charo Onieva, ejemplo de su propuesta conceptual que apuesta por otorgar personalidad propia a los objetos que plasma a través de su peculiar visión estética.

«París en 20 imágenes» recogió las fotografías realizadas por Marisol Torremocha en torno a esta ciudad mítica, integrando la magnificencia del París monumental con la búsqueda de algunos rincones particularmente recoletos de la urbe.

«Trabajos en cuero» aportó las posibilidades de este material extraídas por Juan Manuel Quesada con elementos como bolsos de costado, mochilas, bolsos rocieros, máscaras modeladas de figuras humanas y deidades celtas, cometas, espejos, relojes, joyeros, fotorretratos, carteras…

«Agua» supuso una reflexión de Mode Serrano cuyas pinturas gestionan un elemento como el agua, de la que disfrutamos, necesitamos e incluso nos puede llegar a matar, con una fascinante capacidad para transformar la luz y los colores.

«Juegos de la edad tardía» incorporó los trabajos de un colectivo de pintoras que, a partir de distintos materiales y con muy diferentes motivos, proporcionan la experiencia compartida de haber abrazado los pinceles en la segunda parte de sus vidas.

Cincuentopía

«Dejadme aprovechar -escribió- el afecto que todavía hay en mí, para contar los aspectos de una vida atribulada y sin reposo, en la que la infelicidad acaso no se debió a los acontecimientos por todos conocidos sino a los secretos pesares que sólo Dios conoce».