El Museo del Prado de Madrid dedica una exposición a la figura del pintor Fra Angelico durante los días 28 de mayo al 15 de septiembre de 2019.

Bajo el título «Fra Angelico y los inicios del Renacimiento en Florencia» la muestra investiga el valor artístico del primer Renacimiento florentino, en torno a 1420 y 1430, con especial atención a la figura de Fra Angelico, uno de los grandes maestros de este período.

Comisariada por Carl Brandon Strehlke, la exposición gravita alrededor de La Anunciación del Museo del Prado, que se exhibe ahora en toda su plenitud tras su reciente restauración. Junto a ella se pueden contemplar La Virgen de la Granada, incorporada a la colección del museo en 2016, y otras 40 obras de Fra Angelico, así como  de otros pintores contemporáneos como Masaccio, Masolino o Filippo Lippi, y de escultores como Donatello o Ghiberti, hasta un total de 82 obras.

El evento, en el que participan más de 40 prestadores de Europa y América, permite profundizar en la figura de Fra Angelico, que se formó como pintor en una Florencia en la que los encargos públicos de escultura y arquitectura conseguidos por Brunelleschi, Donatello y Ghiberti hicieron que se volviera la vista a la Antigüedad clásica en busca de inspiración.

Aunque fue aprendiz en el taller del benedictino Lorenzo Monaco, quien cultivaba un estilo gótico refinado y elegante, Fra Angelico se entregó sin reservas al nuevo lenguaje artístico y, al igual que su maestro Monaco, ingresó en una institución religiosa, San Domenico de Fiésole, convento en el que tomó los hábitos. Su condición de fraile no le impidió colaborar con otros artistas y mantener un gran taller que proveía de pinturas tanto a iglesias como a importantes mecenas de la ciudad y fuera de ella.

Otras reseñas sobre el Museo del Prado de Madrid publicadas recientemente por Cincuentopía son las referidas a:

Cincuentopía

«Dejadme aprovechar -escribió- el afecto que todavía hay en mí, para contar los aspectos de una vida atribulada y sin reposo, en la que la infelicidad acaso no se debió a los acontecimientos por todos conocidos sino a los secretos pesares que sólo Dios conoce».