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Queremos acercarnos a la historia de Francisco José de Caldas. Naturalista, geógrafo, ingeniero, astrónomo, científico, periodista, militar, botánico… fue conocido entre sus contemporáneos como El Sabio debido a su formidable erudición y caudal de conocimientos. Además, fue una de las personalidades más influyentes en la independencia de Colombia.

La vida de Francisco José de Caldas parece extraída de una película. Nacido en 1771, desde muy niño mostró gran interés por las matemáticas, ciencias físicas y astronomía, si bien estudió derecho por presiones familiares. Los numerosos viajes que realizó por motivos comerciales durante finales del siglo XVIII le dieron la oportunidad de determinar la posición geográfica de los lugares que visitaba, así como de realizar observaciones sobre la naturaleza y las costumbres de distintos pueblos y llevar a cabo diferentes experimentos científicos.

Quien pasara a la posteridad como El Sabio tomó parte de diversas expediciones científicas, incluyendo las muy famosas de Celestino Mutis y de Humboldt. Producto de sus trabajos e investigaciones, trazó el mapa de Perú, señalando sus diversas cumbres, una tarea de enorme dificultad para la época. Asimismo, organizó y dirigió el Observatorio Astronómico de Bogotá y fundó el Semanario de Nueva Granada, una publicación de carácter científico.

Entre su obra investigadora figuran libros como El estado de la geografía del virreinato con relación a la economía y el comercio o El influjo del clima sobre los seres organizados, ambos de una extraordinaria perspicacia y notable adelanto a su tiempo.

Pero los avatares políticos tenían deparado otro destino a Francisco José de Caldas. Desde las páginas de Diario Político de Santa Fe, periódico del que también fue fundador, defendió con entusiasmo el movimiento independista que comenzaba a adquirir particular fuerza en lo que posteriormente sería Colombia. Como miembro de la clase de criollos ilustrados, consideraba que la presencia española en la zona debía desaparecer lo antes posible para permitir el ulterior desarrollo del emergente país.

Y de la palabra pasó a las armas. Francisco José de Caldas luchó con denuedo en la guerra de la independencia. Su actividad fue particularmente remarcable en el desarrollo de armamento y en la fortificación de instalaciones. Va ascendiendo en el escalafón hasta alcanzar el grado de general de brigada.

En 1816 Francisco José de Caldas es hecho prisionero por las tropas españolas. Juzgado en consejo de guerra, es condenado a muerte y, tras serle denegado el indulto, fusilado (estudios posteriores han demostrado que por la espalda) en octubre de ese mismo año en Bogotá, en el actualmente conocido como Parque Santander.

Se acababa así, cuando apenas había cumplido los 45 años de edad, la vida de uno de los más glosados patriotas de Colombia. Tras distintos traslados, sus restos descansan desde 1940 en el Panteón de los Próceres de Popayán. En este vídeo, extraído del canal de Juan Andres Sanchez Tovar en YouTube, puede contemplarse una panorámica más detallada del Panteón de los Próceres donde se encuentra Francisco José de Caldas.

Cincuentopía

«Dejadme aprovechar -escribió- el afecto que todavía hay en mí, para contar los aspectos de una vida atribulada y sin reposo, en la que la infelicidad acaso no se debió a los acontecimientos por todos conocidos sino a los secretos pesares que sólo Dios conoce».