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Con casi toda seguridad el nombre de Agustín Luengo Capilla diga poco a los seguidores de Cincuentopía. Quizá si indicamos que ha sido conocido como el Gigante Extremeño o que llegó a alcanzar una altura de 2,35 metros la curiosidad comience a suscitarse.

No es un error: el Gigante Extremeño (Agustín Luengo Capilla) llegó a medir 2,35 metros de altura, un dato que muy posiblemente lo sitúa como el español más alto de todos los tiempos); y lo hizo en el siglo XIX, en un momento histórico en el que la altura media de un español estaba en torno a 1,60 metros.

Agustín Luengo Capilla nació en Puebla de Alcocer (Badajoz) en 1849 en el seno de una familia humilde y sin antecedente de gigantismo o elevada altura entre sus componentes. Según parece durante su infancia tuvo numerosos problemas de salud y antes de cumplir los diez años ya había dado un impresionante estirón (de hecho, está documentado que sus padres tuvieron que hacer un hueco en la pared de la habitación para poner unos tablones y poder ampliar así su cama).

El Gigante Extremeño: medir 2,35 metros en el siglo XIX

Única fotografía que se conserva de Agustín Luengo Capilla (en compañía de sus padres)

Dos fechas marcan la trayectoria para el Gigante Extremeño. La primera es el momento en que entabla conocimiento con el por entonces rey de España, Alfonso XII, quien impresionado por sus dimensiones le regaló un par de botas hechas a medida (el número que calzaba era un 52). En ese momento el joven Agustín trabajaba en un circo donde no hacía otra cosa sino mostrar sus formidables dimensiones y servir de elemento de reclamo publicitario (entre sus manos podía ocultar un pan de un kilogramo).

El segundo momento tiene lugar cuando entra en contacto con el catedrático y médico Pedro González Velasco, impulsor del posteriormente conocido como Museo Antropológico de Madrid. El científico le hizo una propuesta irresistible: pagarle 2,50 pesetas diarias mientras el Gigante Extremeño viviera con la condición de hacerse con su cadáver tras su fallecimiento. Dicho y hecho, a partir de ese momento Agustín comenzó a experimentar los placeres de la vida.

Por desgracia para él su existencia no fue prolongada. Quien sabe si por culpa de su gigantismo o de los excesos que cometió durante sus últimos meses en 1875, cuando apenas contaba con 26 años, murió como consecuencia de una tuberculosis ósea en estado avanzado.

El trato hecho en su momento con el doctor Pedro González Velasco facilitó que su cuerpo fuera embalsamado y posteriormente expuesto el Museo Nacional de Antropología de Madrid. Ahí continúa expuesto su esqueleto para pasmo de los visitantes, sin duda asombrados ante sus dimensiones. Hoy en día es la mayor atracción con que cuenta esta institución.

El Gigante Extremeño: medir 2,35 metros en el siglo XIX

Esqueleto del Gigante Extremeño conservado en el Museo Nacional de Antropología de Madrid

Además, su localidad natal de Puebla de Alcocer ha habilitado un museo temático dedicado en exclusiva a su figura. La entidad, creada en 2014, cuenta con una escultura a tamaño natural y muestra distintos testimonios de sus parientes lejanos, así como un vídeo sobre su vida. Desde el Ayuntamiento, se pretende dar un paso más allá y solicitar la devolución de los restos del Gigante Extremeño para que descansen en el pueblo que lo vio nacer. Sus responsables consideran que sería un acertado postrero homenaje a su hijo más célebre.

Agustín Luengo Capilla, el Gigante extremeño, cuenta en la actualidad con una página web desde la que se pretende reivindicar su figura. De ahí hemos extraído la fotografía de portada que acompaña la presente entrada. Aconsejamos la lectura de su contenido a quien esté interesado en saber más sobre él. El sitio web tiene numerosos vídeos con distintos programas donde se ha analizado su figura y se ha especulado acerca de su trayectoria vital. Asimismo incorpora un estudio de su árbol familiar, una iniciativa para la que requieren la colaboración de quien pudiera tener alguna clase de parentesco.

Todo es asombro, perplejidad y admiración al acercarse al Gigante Extremeño. Nosotros mismos no hemos podido sustraernos a la tentación de contemplarlo con atención (y, por supuesto, con todo el respeto debido). E incluso hemos realizado una pequeña filmación que ofrecemos a todos los seguidores de Cincuentopía. La filmación se acompaña con uno de los maravillosos quintetos para guitarra y cuerdas del compositor italiano Luigi Boccherini, una verdadera maravilla para los oídos.

¿Conocías la historia del Gigante Extremeño? ¿Has llegado a ver su esqueleto en el Museo Nacional de Antropología o a contemplar su figura en el museo de Puebla de Alcocer?

Cincuentopía

«Dejadme aprovechar -escribió- el afecto que todavía hay en mí, para contar los aspectos de una vida atribulada y sin reposo, en la que la infelicidad acaso no se debió a los acontecimientos por todos conocidos sino a los secretos pesares que sólo Dios conoce».

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