Los hijos independientes pueden llegar a ser un verdadero quebradero de cabeza para todos y de manera especial para los cincuentópicos. En muchas ocasiones surge la duda de si fomentar o no fomentar su independencia y hasta qué punto hacerlo.

Estamos hablando de una realidad que afecta a mucha más gente de lo que se puede imaginar. No obstante acaso España sea un país un tanto peculiar en este sentido dentro de lo que es Europa. El gran peso de la familia como red de protección, el hecho de tener los hijos a una edad tardía, la precariedad de los empleos de los jóvenes o el elevado precio de los alquileres inmobiliarios o de las casas en propiedad, son factores que entran en juego.

Conviene tener en cuenta algunos datos a la hora de examinar la cuestión de los hijos independientes: por término medio, los jóvenes españoles se van de casa a los veintinueve años, es decir, once años después que los jóvenes suecos; y sólo el ocho por ciento de los jóvenes españoles está en condiciones económicas de independizarse frente al treinta por ciento de la media europea.

Según cifras del Instituto Nacional de Estadística, el 53 por ciento de los jóvenes de entre 24 y 29 años vive aún con sus padres; y el 25 por ciento lo sigue haciendo entre los 30 y los 34 años.

Y otro dato más para culminar el proceso a la hora de valorar la temática de los hijos independientes: la tasa de paro juvenil en España sigue encontrándose por encima del cuarenta por ciento y casi triplica la media de la Unión Europea.

Si eres de los que está afrontando una situación de estas características con alguno o algunos de tus hijos, te aconsejamos que escuches este podcast de «Qué hay de tu vida», el programa que se emite en Radio Cincuentopía de forma semanal. “Qué hay de tu vida” es un programa elaborado por el equipo de Viva Voz para Cincuentopía.

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«Dejadme aprovechar -escribió- el afecto que todavía hay en mí, para contar los aspectos de una vida atribulada y sin reposo, en la que la infelicidad acaso no se debió a los acontecimientos por todos conocidos sino a los secretos pesares que sólo Dios conoce».