El verano resulta una época particularmente propicia para conocer algunas historias curiosas de pintores. El buen tiempo y la mayor cantidad de ocio son desde luego dos motivos para ello.

Desde Cincuentopía proponemos un breve recorrido para descubrir los hechos llamativos (y en ocasiones incluso trágicos) de algunos de estos grandes maestros.

Estas historias curiosas de pintores comienzan con la de Doménikos Theotokópoulos, El Greco, de quien no hace mucho se cumplió el cuarto centenario de su fallecimiento. Sin duda se trata de un artista distinto cuyo reconocimiento crece conforme pasa el tiempo. Dada la proliferación de exposiciones y monográficos sobre su figura ahora ya no hay excusas para dejar de ver buena parte de sus mejores cuadros aunque sea en modo virtual.

Una segunda propuesta es de índole bien distinta: por el momento histórico, por el estilo y por los valores que representa. Se trata de Alphonse Mucha, al que en alguna ocasión desde Cincuentopía lo hemos calificado como un verdadero «artista estajanovista» por su prolífica producción. Fue además un espíritu inquieto: muy interesado por los temas esotéricos, también estuvo ligado a distintas organizaciones iniciáticas, incluyendo la masonería donde llegó a alcanzar el grado 33 del rito escocés antiguo y aceptado.

En ocasiones la gran calidad artística no va acompañada del pertinente reconocimiento (ni por parte de la crítica ni mucho menos del público). Esto fue lo que en cierta manera ocurrió durante mucho tiempo con Jan Toorop (1858-1928). A grandes rasgos su estilo se enmarca en el linealismo simbolista, inspirado en aspectos de lo más diverso: motivos medievales como los rosacruces, las técnicas de los prerrafaelitas, los elementos gráficos de su Java natal, la estética puntillista, el estilo Art Noveau… Repasemos su obra con el impresionante Intermezzo Número 1 en Mi Bemol Mayor de Johannes Brahms de fondo.

Y damos un giro trágico a estas historias curiosas de pintores. Porque siempre es trágico fallecer en plena juventud. Aquí tenemos cuatroejemplos de artistas que murieron antes de cumplir los treinta años, cuando les quedaba mucho para alcanzar la cincuentopía. Se trata de Masaccio, Macke, Schiele y Basquiat, cuatro relatos bien tristes aunque siempre nos queda el consuelo de la obra que nos legaron.

Cincuentopía

«Dejadme aprovechar -escribió- el afecto que todavía hay en mí, para contar los aspectos de una vida atribulada y sin reposo, en la que la infelicidad acaso no se debió a los acontecimientos por todos conocidos sino a los secretos pesares que sólo Dios conoce».