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Karl Renner (1870-1950) fue un político de Austria que ostenta un récord que nos hace considerarle un ilustre gafe. ¿Crees que exageramos? Pues lee las próximas líneas y opina por ti mismo.

Conviene precisar que Karl Renner no entra en la categoría de personajes políticos detestables por sus acciones; simplemente se encontraba, de forma sistemática, en el bando del perdedor y era a quien le correspondía encargarse de liderar la amarga derrota.

Karl Renner nació en un pequeño pueblo de Moravia (por aquel entonces parte del Imperio Austro-Húngaro). Tras cursar sus estudios secundarios y realizar la carrera de Derecho en la Universidad de Viena, obtuvo un puesto de ayudante de bibliotecario en la biblioteca del parlamento austriaco en 1895. Allí entró en contacto con Víctor Adler, líder del movimiento socialista.

Comentó a escribir estudios sobre la reorganización del Imperio, en los que apostaba por conceptos como la eliminación del nacionalismo para fomentar el desarrollo económico o la supresión del concepto de minorías nacionales. En 1907 alcanzó el acta de diputado en el primer parlamento elegido por sufragio universal masculino.

Se convierte así en una de las figuras más destacadas del partido socialdemócrata. Se suma a la corriente favorable a la participación del Imperio Austro-Húngaro en la Primera Guerra Mundial. Se escora hacia el ala más conservadora del partido.

Karl Renner durante las negociaciones tras la Primera Guerra Mundial

Y aquí viene uno de esos momentos históricos que nos permiten incluirle en la categoría de gafe ilustre. Tras la derrota y la caída del Imperio, es nombrado Canciller de la primera República de Austria, en coalición con los partidos conservadores. Es él quien tiene que negociar un desfavorable tratado de paz que, en la práctica, supone la desmembración de la nación, la pérdida de la mayor parte de sus territorios (en una proporción infinitamente superior a la de Alemania) y su definitivo cambio de estatus internacional: de superpotencia a pequeño país sin influencia alguna.

Hasta 1934 ocupa un lugar destacado en la escena política del país, apostando en todo momento (con escaso éxito, todo hay que decirlo) por la necesidad de colaboración entre todas las clases sociales como manera de encarar un nuevo futuro de la manera más eficaz posible. Se muestra favorable a la unión entre Austria y Alemania, como propugna en sus numerosos escritos.

En 1934 su partido es ilegalizado y Karl Renner detenido. Tras pasar varios meses en prisión es liberado pero se le prohíbe ejercer cargo político alguno. Tras la anexión alemana de 1938 es chantajeado para que muestre su público apoyo a cambio de la liberación de los campos de concentración de uno de sus antiguos colegas de partido.

Renner se mantiene alejado de la esfera política durante la Segunda Guerra Mundial. Tras la ocupación del país por las fuerzas aliadas, forma un gobierno de coalición con antiguos políticos esencialmente apoyado por la Unión Soviética.

Karl Renner a la conclusión de la Segunda Guerra Mundial

Y nos encontramos ante un segundo momento que cincela su categoría de gafe político. En diciembre de 1945 es elegido Presidente de la segunda República de Austria. Desde ese cargo es testigo de la humillación de Austria (la segunda en apenas un cuarto de siglo) en forma de ocupación militar por parte de Unión Soviética, Estados Unidos, Reino Unido y Francia, así como de numerosas sanciones económicas.

Karl Renner ocupa la presidencia hasta su muerte a finales de 1950, tras una larga enfermedad. Dejó plasmada su experiencia vital en abundantes libros y artículos, así como en su Autobiografía An der Wende zweier Zeiten, no traducida hasta la fecha al español. Visto lo visto cabe la pregunta: ¿fue un gafe político o una persona que asumió responsabilidades en momentos especialmente dolorosos para su país?