Las librerías de barrio son más que un hermoso concepto. Son por un lado un lugar de conocimiento pero al mismo tiempo también contribuyen a fortalecer el tejido social de una localidad.

Por desgracia se deben enfrentar a numerosas circunstancias adversas: por un lado están las de carácter cultural, con una evidente crisis en cuanto al hábito de comprar libros para ser leídos (que incluye todo el fenómeno de la piratería cultural); y por otro las de tipo económico, dado el asfixiante precio de los alquileres que deben pagar muchos de estos establecimientos.

La tristísima consecuencia es que muchas van cerrando. Se despiden de manera callada de los lectores que disfrutaron con ellas durante tantos años. Un goteo silencioso pero permanente y por tanto, al menos desde nuestro punto de vista, particularmente doloroso.

Son muchos los valores añadidos aportados por las librerías de barrio. Y cuando hablamos de ellas nos referimos a las buenas, a las que apuestan por un fondo de catálogo amplio y relevante, no por una mera acumulación de best sellers. Ese lugar que cuenta con un librero conocedor de las tendencias editoriales, en ocasiones casi un erudito con el que da gusto hablar e intercambiar opiniones y experiencias.

Allí es donde podemos encargar un libro que ya cuenta con cierta antigüedad en su lanzamiento, con la seguridad de que aunque en ese momento no lo tengan, nos lo van a buscar y a encontrar; allí nos van a aconsejar determinados autores y determinados títulos, en función de nuestros intereses y también de nuestros gustos, contribuyendo a abrir la mente y a enriquecernos.

En las librerías de barrio podemos olisquear los libros, escudriñar en el acervo contenido en sus estanterías, volver a encontrarnos con aquel ejemplar que en su momento no compramos y que nos recuerda una vivencia particularmente agradable. Y a veces, en el caso de los más mitómanos, podemos coincidir durante el transcurso de una presentación con uno de nuestros autores favoritos o con determinado escritor que por una u otra circunstancia teníamos interés en conocer de forma personal.

Hoy, la situación es crítica para muchos de estos establecimientos, que se ven afectados por una continuada tendencia a la baja en sus volúmenes de facturación, en la gran mayoría de los casos por debajo de los 100.000 euros al año e incluso en uno de cada cuatro librerías sin llegar al umbral de los 30.000 euros. Mientras tanto, nadie parece tomar medidas al respecto: ni desde las administraciones públicas (central, autonómica y local) ni desde la industria editorial ni desde otros estamentos que quizá algo tendrían que decir al respecto.

No estamos realizando una crítica hacia las grandes superficies ni hacia determinadas empresas de venta online. Las tendencias de mercado son las que son y poco podemos hacer para cambiarlas de manera radical. Sólo queremos manifestar nuestro apoyo hacia las librerías de barrio. Porque cada vez que desaparece una de ellas, también muere algo dentro de nosotros, aunque sea un cachito pequeño de nuestra alma.

Si consideras que este tema te interesa de manera particular, te recomendamos que escuches este podcast de Qué hay de tu vida, el programa que se emite en Radio Cincuentopía de forma semanal. “Qué hay de tu vida” es un programa elaborado por el equipo de Viva Voz para Cincuentopía.

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«Dejadme aprovechar -escribió- el afecto que todavía hay en mí, para contar los aspectos de una vida atribulada y sin reposo, en la que la infelicidad acaso no se debió a los acontecimientos por todos conocidos sino a los secretos pesares que sólo Dios conoce».