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Con Lila la escritora estadounidense Marilynne Robinson prosigue su labor de construcción de un más que remarcable territorio literario ubicado en la localidad de Gilead, un pequeño núcleo rural correspondiente a Iowa.

Lila se añade a Gilead y En casa, las dos anteriores novelas de Marilynne Robinson que se desarrollan en este mismo lugar del medio oeste de Estados Unidos, donde los inviernos son fríos y prolongados, los veranos de una humedad asfixiante y el otoño y la primavera apenas se dejan ver.

Marilynne Robinson (1941) vuelve a refrendar en Lila que es una escritora portentosa, con una capacidad singular para la creación de personajes dotados de una fuerza excepcional. En esta ocasión el protagonismo corresponde a Lila Dahl (aunque quizá sea mejor no fiarse en exceso del apellido como podrán comprobar quienes se adentren en la lectura de la novela): huérfana y abandonada por todo y por (casi) todos, viva por los azares del destino, en constante deambular incluso cuando no se está moviendo de sitio en sitio, huraña, desconfiada, solitaria empedernida…

Lila Dahl sigue de este modo la senda de esos grandes personajes que Marilynne Robinson ha sido capaz de alumbrar en torno a este mismo escenario: el pastor John Ames de Gillead o los hermanos Jack y Glory Boughton de En casa.

Lila es una novela excelente. Es cierto que en su primera parte presenta algunos altibajos que le impiden alcanzar las cotas de los dos libros anteriormente indicados, pero es que ése es un listón inalcanzable para la inmensa mayoría de los novelistas. Precisamente por ello mi consejo sería que, antes de su lectura, se procediera a la de las otras dos obras indicadas: así se podrá comprender al máximo la singularidad del decurso narrativo y la sutileza del tempo adoptado por la autora.

El texto cuenta la trayectoria vital de Lila Dahl, desde su infancia allá por los años de la Gran Depresión hasta finales de los cuarenta. A lo largo de esas dos décadas se narran sus andanzas de acá para allá junto a un heterogéneo grupo de vagabundos, el breve paso por la escuela de Tammany, su estancia en un sórdido burdel de San Luis, la llegada a la localidad de Gilead…

Por las páginas de Lila vuelven a aparecer algunos de los temas más característicos de la producción literaria de Marilynne Robinson desde su ya lejana opera prima Vida hogareña. Así ocurre con la búsqueda/rechazo de la figura paterna (en el doble sentido de padre-hombre y Padre-Dios) o con la desorientación vital de buena parte de los personajes que se limitan a subsistir en un entorno tan hostil como alienante. Y de nuevo aflora la estremecedora sensación de la soledad como trasfondo de ese conjunto de existencias que se cruzan y se separan con idéntica facilidad.

La prosa de Marilynne Robinson es tan elegante como precisa su capacidad para ahondar en los sentimientos humanos; en sus frases jamás sobran elementos, su estructura discursiva es asombrosamente perfecta. La autora ofrece a los lectores un verdadero festín para sus sentidos: la visión de los maizales que se comban con el viento y la de los cuencos repletos de coloridas zinnias, el olor de la tierra tras ser escarbada y el de la ropa lavada en el río de aguas congeladas, el sabor de las mazorcas de maíz y el de las mollejas con mermelada de arándanos y azúcar glaseado por encima, el sonido del excitado piar de los pájaros instantes antes de que estalle la tormenta y el del croar de los sapos cuando comienza la primavera, el tacto de las viscosas escamas del siluro recién pescado y el de la ardiente piel de las patatas asadas al fuego de una hoguera.

Todo ello trufado de alusiones bíblicas (por las que Marilynne Robinson siempre ha mostrado una notable predilección) correspondientes a libros del Antiguo Testamento (Ezequiel, Génesis, Job o Proverbios) que permiten el contrapunto formal al desarrollo de sentimientos como la culpa, el arrepentimiento o la redención. Y también con algunas referencias a ese Estados Unidos de una época que ya nunca volverá: el de Howard Hoagland Carmichael, el de William Penn, el de Barney Oldfield.

Como el resto de la obra de ficción de Marilynne Robinson (un total de cuatro novelas hasta el momento), Lila ha sido editada en español por Galaxia Gutenberg, a quien hay que dar la enhorabuena por el gusto literario y mostrar agradecimiento por brindarnos la ocasión de conocer a una escritura de tan elevada talla.

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Marilynne Robinson. Lila. Galaxia Gutenberg.

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David Parra

Especialista en nuevas tecnologías de la información y las comunicaciones aplicadas al ámbito del periodismo. Ha publicado alrededor de diez libros y más de treinta artículos en revistas científicas. Le gusta leer.