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Los impunes es la última novela de Richard Price, un autor encuadrado en el subgénero de la novela negra (aunque en su caso tal adscripción resulte en exceso simplificadora) al que algunos críticos se empeñan en comparar con Raymond Chandler si bien su estilo narrativo se asemeje más bien al de Jim Thompson.

Richard Price (1949) es quizá más conocido por su faceta como guionista (entre otras cosas, estuvo nominado al Óscar de Hollywood por el film El color del dinero y participó en la serie de culto The Wire) que por la de novelista (pese a que su ópera prima, The Wanderers, tiene ya más de cuarenta años).

Los impunes es una obra muy interesante, sustentada en una excelente técnica narrativa que consigue un ritmo trepidante y en constante crescendo, sin apresuramientos tramposos ni aburridos interludios, que cautiva al lector y le hace pasar hoja tras hoja con creciente desasosiego. ¿Qué más se puede pedir a una novela de estas características?

El libro de Richard Price narra las vicisitudes del inspector Billy Graves, su familia, sus actuales compañeros de turno de noche (la Guardia Nocturna del Departamento de Policía de Nueva York) y sus antiguos colegas (veinte años atrás) de la Brigada Anti Crimen de la comisaría del distrito del East Bronx. Y como lujoso contrapunto se sitúa la egregia figura de Milton Ramos, digno heredero de los héroes trágicos de la fértil tradición griega (más en el cincel de Eurípides que en la paleta de Sófocles o en la máscara de Esquilo).

Pero el texto va más allá de las andanzas policiales y plantea un conjunto de dilemas morales particularmente relevantes: ¿qué hacer cuando la Justicia (planteada con mayúsculas) no es capaz de hacer justicia?; ¿hasta qué punto es lícito tomarse la justicia por la mano?; entre la amistad y el deber, ¿prima aquélla o éste?; las zonas de oscuridad que existen en todo matrimonio, ¿suponen su mejor garante de subsistencia o constituyen el preámbulo que anuncia su demolición?

Richard Price ha creado una novela de una espectacular densidad, similar a una pegajosa melaza aunque en este caso su sabor no resulte dulce en absoluto sino más bien un tanto acíbar para el paladar. Los impunes no sólo plantea unos personajes excelentemente definidos (algunos de ellos sin que sea necesaria más que una breve aparición en las páginas del texto) sino que además cuenta con unos diálogos excelentes, propios de un profesional de máximo nivel como es el escritor.

Culpa, impunidad, rencor, traición, injusticia, horror y, sobre todo, mucha desolación, nos aguardan en las más de cuatrocientas páginas de la novela. Y esa ingente desolación, concebida como una especie de páramo ético, nos da pie para la ensoñación: ¿de qué hubiera sido capaz un director como Sam Peckinpah (en sus buenos momentos) con semejante material narrativo?

Los impunes puede ser una magnífica manera de acercarnos a la obra narrativa de Richard Price. Creo que, a fecha de hoy, de todas sus novelas únicamente están traducidas al español la ya referida The Wanderers y La vida fácil y El samaritano (las dos primeras en Random House y la última en RBA Ediciones); me queda la duda con Clockers pero no he sido capaz de ver físicamente (o en ebook) el ejemplar en castellano. Quizá una buena acogida de este libro suponga que el resto de su obra también se traduzca y facilite su conocimiento al mercado hispano parlante.

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Richard Price. Los impunes. Literatura Random House.

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David Parra

Especialista en nuevas tecnologías de la información y las comunicaciones aplicadas al ámbito del periodismo. Ha publicado alrededor de diez libros y más de treinta artículos en revistas científicas. Le gusta leer.

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