La Fundación Juan March de Madrid dedica una exposición al movimiento artístico conocido como Los irascibles. Es accesible online.

Bajo el título «Los irascibles: pintores contra el museo. Nueva York, 1950» la muestra recoge las reflexiones y algunas obras de un conjunto de pintores estadounidenses que a mediados del siglo XX mostraron su repulsa ante el oficialismo reinante en el arte de Estados Unidos en general y ante la política institucional del Museo Metropolitano de Nueva York en particular.

La exposición arranca con la ya celebérrima fotografía tomada por la revista Life a finales de 1950, donde un grupo de estos artistas posaba de manera conjunta y daba comienzo una nueva página en la historia del arte contemporáneo encarnada en la conocida como Escuela de Nueva York.

Entre los autores que forman parte de esta muestra dedicada a los irascibles figuran los quince artistas retratados en la fotografía: Willem de Kooning, Jackson Pollock, Mark Rothko, Adolph Gottlieb, Barnett Newman, Clyfford Still, Robert Motherwell, William Baziotes, Theodoros Stamos, Ad Reinhardt, Hedda Sterne, James Brooks, Jimmy Ernst, Bradley Walker Tomlin y Richard Poussett-Dart. A ellos se añaden los tres pintores restantes que habían firmado la carta de protesta y no se encontraban en Nueva York en aquel momento por lo que no pudieron participar en la sesión fotográfica: Hans Hofmann, Fritz Bultman y Weldon Kees.

Se trata de la primera vez que se reúne en España una selección de obras producidas en torno al momento en el que este grupo de pintores decidió presentarse como colectivo a los medios de comunicación y al gran público, incluyendo tanto a los que tuvieron una carrera exitosa como a los menos conocidos y apenas expuestos fuera de Estados Unidos.

«Los irascibles: pintores contra el museo. Nueva York, 1950» ha sido comisariada por Manuel Fontán del Junco, Inés Vallejo, Bradford Collins y Beatriz Cordero.

Otras entradas sobre exposiciones de la Fundación Juan March de Madrid publicadas en Cincuentopía son las siguientes:

Cincuentopía

«Dejadme aprovechar -escribió- el afecto que todavía hay en mí, para contar los aspectos de una vida atribulada y sin reposo, en la que la infelicidad acaso no se debió a los acontecimientos por todos conocidos sino a los secretos pesares que sólo Dios conoce».