La ronda de noche de Rembrandt forma parte a partir de hoy de la serie que Cincuentopía dedica al mundo de la pintura con la sección Mirar un cuadro.

¿Qué añadir a lo que tantos y tantos han comentado sobre uno de los cuadros más famosos de la historia? ¿Qué aportar al formidable caudal de análisis en torno a la figura de uno de los pintores más grandes de todos los tiempos? Acaso la convicción de hallarnos ante una obra única, que nos empequeñece ante límites insospechados no sólo por sus dimensiones sino por la fama que le precede y por su singular connotación estética y humana.

En el momento en que la comenzó, Rembrandt Harmenszoon van Rijn (1606-1669) contaba con poco más de treinta y cinco años pero su estrella había decaído tras unos inicios en que adquirió la notoriedad con relativa prontitud. De hecho, en esos momentos se encontraba en una difícil situación anímica y económica.

La ronda de noche surge como el mayor encargo realizado al pintor hasta esos momentos en forma de gran retrato de conjunto a solicitud de la corporación de arcabuceros de Ámsterdam, cada uno de cuyos dieciocho miembros pagó por aparecer en el lienzo. A su conclusión no gustó ni a quienes la habían encargado, que se consideraban mal representados, ni a la crítica que la encontraba anodina.

Es sumamente difícil destacar algunos aspectos del cuadro, dada su extraordinaria complejidad. Quizá lo que más llame la atención a primera vista sean la conformación de espacios en diferentes niveles que requiere un enorme virtuosismo técnico, la perfecta composición o la sensación de movimiento que resultaba difícil de advertir en los cuadros al uso de la época.

Desde luego La ronda de noche es Rembrandt en estado puro en cuanto al empleo del color y la luz se refiere. Pocas veces a lo largo de la historia de la pintura se ha utilizado con tal perfección el claroscuro y se han creado tales contrastes entre la penumbra y la luz puestos al servicio de la creación de una atmósfera única.

Son muchas las curiosidades que rodean la obra de Rembrandt. Entre ellas destaca que su título original era «La compañía militar del capitán Frans Banninck Cocq y el teniente Willem van Ruytenburgh» y que el cuadro no recoge una situación nocturna sino diurna en el interior de un portalón, tal y como quedó de manifiesto tras la profunda restauración a la que fue sometido en 1947.

No ha tenido suerte el cuadro. Al margen de los habituales avatares de toda pintura situada en Europa, a lo largo de su historia ha sido objeto tanto de mutilaciones institucionales (como la sufrida en el siglo XVIII que supuso el serrado de una parte significativa del lienzo, incluyendo tres de sus personajes) como de actos vandálicos de carácter individual (sin duda, los más sonados un ataque a cuchilladas en 1975 y otro mediante un spray de ácido una década después).

En la actualidad La ronda de noche se encuentra en el Rijksmuseum de Ámsterdam. El deterioro de la pintura obligó a tomar determinadas medidas para su conservación, un proceso que comenzó en 2018 con un detenido estudio técnico, cuyos pormenores se explican en este documento facilitado por la propia entidad museística holandesa, que culminará con una inevitable restauración cuyo alcance se encuentra todavía por determinar.

Hasta el momento la serie Mirar un cuadro de Cincuentopía está compuesta por las siguientes entradas:

Cincuentopía

«Dejadme aprovechar -escribió- el afecto que todavía hay en mí, para contar los aspectos de una vida atribulada y sin reposo, en la que la infelicidad acaso no se debió a los acontecimientos por todos conocidos sino a los secretos pesares que sólo Dios conoce».