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La sección Mirar un cuadro analiza en esta ocasión una de las obras por las que en su momento se pagó más dinero en una transacción comercial. Se trata de Los jugadores de cartas de Paul Cézanne.

Evidentemente no es el precio final del cuadro lo que nos mueve a incluirlo en la sección sino la extraordinaria calidad del mismo. En torno a este curioso motivo de dos personajes jugando a las cartas, el artista realizó al menos cinco pinturas, entre los años 1890 y 1895.

La más pequeña de estas versiones y tal vez la última de las creadas por Paul Cézanne, aunque sobre este último dato no hay una completa unanimidad entre los estudios y especialistas, es la que nos ha sirve para analizar la obra. Se conserva en el Musée d’Orsay de París (las otras cuatro se hallan en el Metropolitan Museum of Art de Nueva York, la Barnes Foundation de Filadelfia, The Courtauld Gallery de Londres y en manos de un coleccionista particular de la familia real catarí que fue quien pagó la cantidad récord).

A la figura de Paul Cézanne (1839-1906) ya hemos dedicado alguna que otra entrada en Cincuentopía, por ejemplo, la titulada «Creadores cincuentópicos: Paul Cézanne«.  Considerado una de las cumbres del arte de finales del siglo XIX y comienzos del siglo XX, en realidad su figura comenzó a apreciarse cuando el artista ya contaba más de cincuenta años, convirtiéndose tras su fallecimiento en uno de los grandes referentes de la nueva generación de pintores que estaba dinamitando la manera tradicional de entender el arte.

Los jugadores de cartas es una magnífica muestra de su particular síntesis de naturalismo, expresión personal y orden pictórico, es decir, sinónimo de modernidad y virtuosismo. A diferencia de otras versiones, en ésta el artista muestra su atención únicamente en los dos jugadores, enfrentados entre sí.

¿Qué es lo más sorprendente del cuadro? Son tantas cosas que casi no se sabe por dónde empezar. Como punto de partida concentra las figuras en un espacio cerrado, creando un efecto casi claustrofóbico que se incrementa ante las reducidas dimensiones del lienzo (hablamos de un óleo cuyas medidas son 47,5 por 57 centímetros). Además, el creador procede a efectuar un tratamiento de abstracción de las dos figuras en formas y color y de manera verdaderamente audaz desplaza los ejes de composición proporcionando un contraste maestro que hoy nos maravilla pero que hace más de un siglo sin duda asombró a cuantos tuvieron la oportunidad de mirar la obra.

Los jugadores de cartas pone de manifiesto de qué modo Cézanne asume los postulados del impresionismo en todo lo que tiene que ver con la fugacidad del tiempo y la luz pero al mismo tiempo subraya la vocación personal del artista que proporciona una composición tan profunda como ordenada, en la que todo lo superfluo queda eliminado, en la que se procede a una magistral simplificación geométrica de las dos figuras humanas principales mediante las manchas de color.

Paul Cézanne da un gigantesco paso hacia delante con este cuadro: no sólo abandona los procedimientos tradicionales de la pintura sino que abre la senda para el empleo de nuevas técnicas que fue profusamente recorrida por todos quienes le siguieron. Con Los jugadores de cartas nos adentramos de manera irremisible en la pintura contemporánea.

La serie Mirar un cuadro de Cincuentopía se compone, hasta el momento, de las siguientes entradas:

Cincuentopía

«Dejadme aprovechar -escribió- el afecto que todavía hay en mí, para contar los aspectos de una vida atribulada y sin reposo, en la que la infelicidad acaso no se debió a los acontecimientos por todos conocidos sino a los secretos pesares que sólo Dios conoce».

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