Spread the love

Reseña y crítica de la obra Orden mundial de Henry Kissinger

Pese a que lleva retirado de la primera línea de la actividad política desde hace cuatro décadas el nombre de Henry Kissinger continúa provocando toda clase de emociones. Y su nuevo libro, Orden mundial, es una clara muestra de ello.

Refiero algunas anécdotas que me han ocurrido con Orden mundial de Henry Kissinger en un lapso de tiempo inferior a una semana: cuando lo adquirí me encontré con la mirada de circunstancias del dependiente que me ayudó a encontrarlo (se encontraba escondido entre los anaqueles pese a ser una obra de reciente edición en el mercado castellano parlante); también advertí la mirada (a veces de aprobación en otras ocasiones reprobadora) de unas cuantas personas mientras lo leía en el transporte público; incluso al conductor de un autobús de la Empresa Municipal de Transportes de Madrid con el que  tengo cierta relación le provocó tal entusiasmo que comentó a glosar a gritos ante el resto de pasajeros las bondades de su autor al frente de la diplomacia estadounidense.

Desde luego Henry Kissinger (1923) no resulta indiferente a casi nadie. Su figura es tan conocida que todo lo que se diga sobre él puede resultar redundante. Aunque algunos analistas lo hayan equiparado con un moderno Maquiavelo su personalidad (y sus actuaciones en la vida real) más bien lo asemejan a Kautilya debido a su carencia de nostalgia por las virtudes de un tiempo mejor.

En Orden mundial el autor retoma sus preocupaciones clásicas sobre las claves estratégicas del orden internacional, ya apuntadas en los años cincuenta del siglo XX en su tesina de licenciatura (The meaning of History: Reflections on Spengler, Toynbee and Kant) y en su tesis doctoral (A World Restored: Castlereagh, Metternich and the Restoration of Peace, 1812-1822) respectivamente.

El pensamiento expuesto por Henry Kissinger en este nuevo libro es el de un pragmático, un posibilitista, incluso un cínico, alguien que es consciente de las limitaciones de la acción política pero que no por ello renuncia a su utilización y a quien, en definitiva, se le podría atribuir la frase que Alexander Pope escribió en el siglo XVIII: “Dejad que los tontos compitan por las formas de gobierno; lo mejor es lo que mejor se administra”.

El punto de partida de Orden mundial es la Paz de Westfalia de mediados del siglo XVII, base de la implantación de un tablero internacional de países europeos sustentado en la legitimidad y en el equilibrio de poderes. A partir de ahí el autor (aunque el libro sea más bien la obra conjunta de un equipo humano que ha auxiliado a Henry Kissinger en las tareas de localización del material, análisis y procesamiento) diserta con singular agudeza sobre su evolución diacrónica a lo largo de estos últimos 40 años.

Nada escapa a la sagacidad de Henry Kissinger: personalidades de índole tan diferente como Richelieu, Metternich o Bismarck; el rol de Gran Bretaña como sustentador del equilibrio europeo; el gradual ascenso de Prusia hasta convertirse en la gran potencia de Europa; el desmembramiento del imperio otomano tras la Primera Guerra Mundial y sus consecuencias en escenarios que en apariencia apenas tenían relación; las distintas fórmulas diplomáticas de Japón, China e India; el hecho diferencial ruso; la situación tras la conclusión de la Segunda Guerra Mundial; la guerra fría…

La lectura de las páginas de Orden mundial nos permite recordar hechos que teníamos olvidados: por ejemplo el celebérrimo documento NSC-68 que codificaba la política de seguridad nacional de Estados Unidos durante el segundo mandato de la presidencia de Harry  Truman o el no menos conocido y más reciente en el tiempo virus informático Stuxnet, ejemplo paradigmático de ciberatentado con apoyo estatal.

Eso sí, el libro incurre en algunas lagunas que son tan esperadas como significativas: dedica apenas un párrafo al análisis de Latinoamérica (y por supuesto omite cualquier clase de alusión a asuntos en los que el autor fue partícipe directo como el bloqueo de Cuba o la conocida como Operación Cóndor), es inexistente la incardinación del ascenso de los jemeres rojos en Camboya con la guerra de Vietnam y peca de superficialidad la alusión a la existencia de armas de destrucción masiva en el Irak de Sadam Hussein.

Una frase que aparece al final de la obra condensa la visión que Henry Kissinger tiene sobre la política y la actividad desempeñada por los embarcados en dicha práctica pública: “El orden no debería tener prioridad sobre la libertad. Pero la afirmación de la libertad debería ser elevada de estado de ánimo a estrategia. La expresión de principios elevados es un primer paso en la búsqueda de valores humanos; pero luego hay que sostenerlos en medio de las ambigüedades y contradicciones inherentes a todos los asuntos humanos, y esta es la tarea de la política”.

Hay un aspecto de Orden mundial de Henry Kissinger que resulta manifiestamente mejorable: sus numerosas erratas tipográficas, verdadera plaga en el actual universo editorial e imagino que producto del ahorro de costes económicos en la revisión de textos emprendido por muchas de estas empresas. Algunas de tales erratas se refieren a simples permutas de letras dentro de un término, un acento desaparecido o de indebida presencia, una palabra omitida…; pero hay otras que son errores ortográficos garrafales (a la cabeza, un “incapié” que daña la vista del lector) e inaceptables en un libro de esta naturaleza.

En cualquier caso Orden mundial es un texto de sumo interés para quienes aspiran a comprender mejor parte de la realidad que los rodea. Para los interesados en la obra de Henry Kissinger les recomiendo su página web (eso sí, únicamente en inglés). Allí pueden encontrarse los textos completos de algunos de sus artículos y discursos y, sobre todo, de algunas de las magníficas semblanzas-obituarios que ha realizado sobre personalidades con las que colaboró o a las que conoció a lo largo de su trayectoria profesional.

————————————————————————————

Orden mundial de Henry Kissinger. Debate Penguin Random House.

————————————————————————————

David Parra

Especialista en nuevas tecnologías de la información y las comunicaciones aplicadas al ámbito del periodismo. Ha publicado alrededor de diez libros y más de treinta artículos en revistas científicas. Le gusta leer.