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American Graffiti, el film de George Lucas presentado en 1973, se incorpora a la sección dedicada a Películas cincuentópicas de este cibermedio.

A grandes rasgos, el filme narra el devenir de cinco adolescentes que celebran su despedida durante toda la noche, ya que al día siguiente cada uno marchará en busca de su futuro. Nos encontramos con una historia de amor que amenaza con romperse por el peligro de la distancia, un amor imposible y platónico, bandas callejeras, carreras de coches y un locutor de radio convertido en una leyenda urbana. Los relatos de cada uno de los cinco protagonistas se cuentan casi independientemente de las demás, a pesar de que en algunos momentos todas ellas se relacionen de alguna manera.

El reparto de American Graffiti estaba formado por un conjunto de actores que en aquel momento no eran demasiado conocidos pero cuyas carreras despuntaron con posterioridad, alcanzando algunos de ellos extraordinarias cotas de relevancia. Richard Dreyfuss, Ron Howard, Harrison Ford, Charles Martin Smith, Cindy Williams, Paul Le Mat, Bo Hopkins, Candy Clark, Mackenzie Philips o Wolfman Jack son algunos de estos nombres.

La película se financió con dificultades, concibiéndose como un film de bajo presupuesto, en el que los estudios no tenían demasiadas esperanzas. No obstante su estreno constituyó un éxito, tanto de público como de crítica, y con el transcurso de los años fue elevándose hasta alcanzar la categoría de una obra de culto. Por señalar un ejemplo, logró cinco nominaciones a los Premios Óscar si bien finalmente no se hizo con ninguno de ellos.

Uno de los aspectos más sobresalientes de American Graffiti es su portentosa música, en la que suenan temas de Bill Haley, Buddy Holly, The Diamonds, The Beach Boys, Chuck Berry, The Platters o Fats Domino, entre otros muchos.

Compartimos con los seguidores de Cincuentopía el tráiler de American Graffiti.

Forman parte de la sección dedicada a Películas cincuentópicas las siguientes entradas:

Cincuentopía

«Dejadme aprovechar -escribió- el afecto que todavía hay en mí, para contar los aspectos de una vida atribulada y sin reposo, en la que la infelicidad acaso no se debió a los acontecimientos por todos conocidos sino a los secretos pesares que sólo Dios conoce».