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Personas como yo de John IrvingEn Personas como yo el novelista John Irving continúa su particular travesía por la realidad de Estados Unidos y su constante reivindicación de valores como la individualidad o la libertad de elección en todos los ámbitos (desde el político al económico, desde el religioso hasta el sexual, desde el moral al cultural).

Personas como yo es la decimotercera novela de John Irving (1942). Tras una trayectoria literaria de casi cincuenta años (su primer libro, Libertad para los osos, se remonta a 1968) ha quedado muy claro que es un escritor de una única cuerda.

Tal consideración no debe entenderse en modo alguno como un demérito sino simplemente como algo esencial a su naturaleza de poderoso creador narrativo y a su propia honestidad intelectual. Cuando dicha cuerda está bien afinada (por ejemplo, en Príncipes de Maine, reyes de Nueva Inglaterra o La última noche en Twisted Road) la sonoridad es magnífica; y cuando no, la obra rechina sin remedio (y por ahí aparecen las sombras de Hasta que te encuentre o La cuarta mano).

Personas como yo se sitúa a caballo de ambos extremos: no es un libro del mejor Irving pero tampoco resulta una obra desdeñable. El autor sitúa a su protagonista, el adolescente Billy, en la pequeña localidad de First Sister en los años cincuenta del siglo XX. A partir de ese momento desfilan por sus páginas un sorprendente conjunto de personajes de la más variada índole, encabezados por la inefable señorita Frost, todos ellos unidos por su perplejidad ante la vida y sus circunstancias.

La lectura del libro nos permite advertir algunos de los rasgos que ya se han hecho habituales en anteriores obras de este escritor: novelas que abarcan un considerable periodo de tiempo (aquí estamos hablando de sesenta años), mezcla de lo real con lo inverosímil (que no con lo fantástico), particular sentido del humor (no apto para cualquiera) e incluso cierta inclinación por el lado más extravagante o friki de la naturaleza humana.

En Personas como yo encontramos unos cuantos retazos del gran Irving: su capacidad para ejercer de narrador infatigable sobre la realidad estadounidense del último medio siglo; la habilidad para diseccionar las relaciones familiares y mostrar su indefectible incidencia en el devenir de los personajes; su tenacidad para ahondar en la psique humana (en este caso en la faceta de la sexualidad).

Pero también reconocemos algunos de los aspectos que más se han criticado al novelista a lo largo de su carrera: descripciones que de extensas se convierten en innecesariamente prolijas (lo que un autor como Coetzee sintetizaría en una frase a él le lleva páginas y páginas); extenuante afán de explicar todos y cada uno de los detalles del devenir de los personajes; gusto por la utilización de golpes de efecto elevados a la categoría de Deux ex machina

Para quien no conozca ningún libro de John Irving Personas como yo le ofrece una buena ocasión para comenzar a adentrarse en el universo de un creador literario que cuenta con una formidable capacidad de fabulación. Y los que ya son asiduos a sus obras pasarán un rato entretenido en compañía de Billy Abbott, la señorita Frost, tío Bob, Kittredge y un más que amplio elenco. La gran suerte de los lectores hispanoparlantes es que la totalidad de su obra está traducida al castellano por Tusquets Editores.

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John Irving. Personas como yo. Tusquets Editores. Barcelona, 2013.

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