La Fundación Bancaja de Valencia dedica una exposición a Picasso durante los días 22 de noviembre de 2019 al 1 de marzo de 2020.

«Picasso. Modelos del deseo» plantea un recorrido por la obra tardía del pintor y por todo su imaginario creativo con el deseo como motivación de su creación artística. El conjunto de obras expuestas permite asomarse a los modelos del deseo del artista que, incluso en su vejez, llevan al encuentro erótico y a la idea de que el arte es un vehículo para el placer.

La muestra, que cuenta con la colaboración de Bankia, reúne una selección de 228 obras, datadas entre 1961 y 1972, de la colección de obra gráfica de Picasso perteneciente a la Fundación Bancaja, que se muestran junto a 35 fotografías tomadas al artista entre 1944 y 1969 procedentes de los fondos del Museo Picasso de Barcelona.

Comisariada por Fernando Castro, la exposición sienta las bases para una mejor comprensión del vigor que mantiene un Picasso octogenario que, distante de las corrientes artísticas contemporáneas afloradas tras la Segunda Guerra Mundial, aborda con el mismo vigor y maestría temas recurrentes en su trayectoria como Adán y Eva, el circo, la escena erótica y el burdel, las odaliscas, el pintor y la modelo, mosqueteros, el entierro del Conde de Orgaz, retratos de mujer, fumadores, retratos de familia, La Celestina, la historia del arte, Rafael, Degas en el burdel o el voyeurismo.

Esta aproximación al Picasso más maduro se completa con la exposición de las fotografías de algunos de los profesionales más relevantes que han dejado testimonio del entorno personal y creativo del artista. Las fotografías expuestas están firmadas por David Douglas Duncan, André Villers, Jacqueline Roque, Robert Capa, Edward Quinn, Michel Sima, Lucien Clergue y Roberto Otero. En las imágenes el artista aparece trabajando en sus últimos años en algunos de sus estudios.

Entre las últimas reseñas aparecidas en Cincuentopía sobre la Fundación Bancaja de Valencia se encuentran:

Cincuentopía

«Dejadme aprovechar -escribió- el afecto que todavía hay en mí, para contar los aspectos de una vida atribulada y sin reposo, en la que la infelicidad acaso no se debió a los acontecimientos por todos conocidos sino a los secretos pesares que sólo Dios conoce».