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El Museo Patio Herreriano de Valladolid dedica una exposición a la fotógrafa Piedad Isla durante los días 7 de mayo al 19 de septiembre de 2021.

La muestra que la entidad dedica a Piedad Isla reúne una parte apreciable de la producción fotográfica de esta creadora palentina que realizó toda su obra en Cervera de Pisuerga y alrededores.

Los visitantes pueden percibir la singular idea de progreso que late en la fotógrafa, desde un sentido que no es tan crítico como consciente del terreno ambivalente en el que se halla su obra, entre el desarrollo y el olvido que éste trae consigo, pues el carácter obsolescente de las cosas de las gentes, de sus ajuares, de sus quehaceres, ocupó a Piedad Isla durante toda su vida.

Su carrera arranca a principios de los cincuenta, con sus primeras incursiones en el territorio de la fotografía en una estancia en Oviedo. Fotografía tras fotografía forjó una particular forma de representar su entorno, ya fuera desde lo que el nuevo tiempo demandaba en términos técnicos o desde la voluntad de narrar lo vivido. Es por esto que la mirada a la vida cotidiana de Cervera convive en esta exposición con su propio trabajo profesional, que consistía en retratar a la población, acudiendo a menudo a procedimientos y medios técnicos rudimentarios, como las sábanas blancas que utilizaba como fondo y que le sitúan próxima a ese gallego coetáneo que fue Virxilio Vieitez.

El interés de la fotógrafa en los grupos sociales, en los gremios y, sobre todo, en las franjas generacionales, le llevó a realizar un registro de la vida rural castellana que tiene como mayor virtud la capacidad de deslizarse en el corazón de sus motivos. La distancia entre cámara y motivo es mínima, fruto del hecho irrefutable de que Piedad Isla formaba parte del mundo que retrataba. Niñas y niños y hombres y mujeres mayores acapararon una parte importante de su producción, reflejo no solo de los ritmos vitales sino del fluir del tiempo, de lo que viene y se va, algo que conecta con la posición etnográfica desde la que observa el mundo y que se materializa en el museo que hoy lleva su nombre, armado en la casa donde vivió.

Junto a las fotografías se muestran dos películas de José Val del Omar realizadas en la década de los treinta del siglo pasado. Desde diferentes perspectivas, el  documento antropológico de Fiestas Sagradas/Fiestas profanas y otra más intimista, la “filigrana amable”, como llamó Gonzálo Sáenz de Buruaga, la deliciosa película familiar, con el propio Val del Omar, su mujer y sus hijos como protagonistas. Se establecen así genealogías entre dos figuras distantes en el tiempo y en el espacio, la España republicana en la que tan activo estuvo el cineasta y la España franquista en la que forjó su carrera Piedad Isla.

Otras entradas sobre el Museo Patio Herreriano de Valladolid publicadas en Cincuentopía son:

Cincuentopía

«Dejadme aprovechar -escribió- el afecto que todavía hay en mí, para contar los aspectos de una vida atribulada y sin reposo, en la que la infelicidad acaso no se debió a los acontecimientos por todos conocidos sino a los secretos pesares que sólo Dios conoce».