Qué hay de tu vida Podcast número 76. Presentado por Anselmo Mancebo, Charo Onieva y David Parra, quienes te dan la bienvenida a sus contenidos.

Programa núm. 76 ¿Qué hay de tu vida?

El programa se inicia con la referencia a la exposición «Construyendo nuevos mundos. Las vanguardias históricas en la colección del IVAM 1914-1945» que tiene lugar en CaixaForum Lleida. A grandes rasgos, la muestra propone una nueva lectura sobre el desarrollo de los movimientos artísticos de las primeras décadas del siglo pasado que subraya aspectos que tienen que ver con la libertad, el misterio y la utopía.

Qué hay de tu vida Podcast número 76 centra su atención en la película Kramer contra Kramer, que marcó en buena medida a la actual generación de cincuentópicos. Estrenada en 1979 y dirigida por Robert Benton, fue una película realizada con un presupuesto medio, de en torno a ocho millones de dólares, que obtuvo desde el primer momento una excelente acogida por parte del público convirtiéndose, con más de cien millones en taquilla, en el filme más rentable de ese año.

El Club de Lectura del programa analiza en esta ocasión el libro Poesía y prosa de Jaime Gil de Biedma (1929-1990), editado por Galaxia Gutenberg. A lo largo de casi 1.400 páginas, recoge la práctica totalidad, aunque siempre hay algún texto inédito que surge no se sabe muy bien de dónde, de la obra de Jaime Gil de Biedma, uno de los mayores creadores en lengua castellana de la segunda mitad del siglo XX.

Qué hay de tu vida Podcast número 76 concluye con la lectura del poema A una señora que se quejaba escrito por Fray Diego Tadeo. Anselmo Mancebo recita este texto que se inicia con los siguientes versos: «Si un Caminante penara / de sed, y junto al camino, / por acaso peregrino, / una fuentecilla hallara, / y no siendo la más clara / el agua, bebiera aquí, / aunque no lejos de allí / otra mejor agua hubiera, / ¿extrañaras que bebiera? / Pues esto me pasa a mí».

Qué hay de tu vida es un podcast elaborado por el equipo de Viva Voz para Cincuentopía.

Cincuentopía

«Dejadme aprovechar -escribió- el afecto que todavía hay en mí, para contar los aspectos de una vida atribulada y sin reposo, en la que la infelicidad acaso no se debió a los acontecimientos por todos conocidos sino a los secretos pesares que sólo Dios conoce».