Qué hay de tu vida Podcast número 98. Presentado por Anselmo Mancebo, Charo Onieva y David Parra, quienes te dan la bienvenida a sus contenidos.

Programa número 98 ¿Qué hay de tu vida?

La exposición de arte se centra en el Círculo de Bellas Artes de Madrid que acoge la muestra titulada «Bansky. The Street is a Canvas«. El artista conocido como Bansky es sin duda uno de los creadores más controvertidos y al mismo tiempo más influyentes de estos últimos años. La exposición nos acerca a su  universo artístico a través de diferentes ámbitos temáticos y más de 50 creaciones que incluyen una selección de obras únicas ejecutadas con diferentes técnicas.

El recuerdo a la canción Libertad sin ira del grupo onubense Jarcha provoca que los componentes de Qué hay de tu vida Podcast número 98 cometan su enésimo cancioncidio. Lanzada al mercado en 1976, está considerada como una canción representativa de lo que se conoció como la transición española a la democracia, por lo que dice y por cuándo lo dijo, apenas unos meses después de la muerte de Francisco Franco. El tema fue un gran éxito, alcanzando el número uno de ventas en las listas de España.

El Club de Lectura analiza el libro El hijo de César del escritor estadounidense John Williams (1922-1994), publicada para el mercado castellano parlante por Ediciones Pàmies, con la traducción de Christine Monteleone. Qué delicia es poder reseñar una obra que en su original lleva por título Augustus. Desde la primera hasta la última página de la novela Williams holla la senda de la excelencia literaria con este portentoso análisis del ser humano.

El programa concluye con la lectura del poema Rapto de amor de José Luis Cano. Los primeros versos de la obra recitada en Qué hay de tu vida Podcast número 98 dicen así: «Mira el mundo sin flor. Este haz de rocas / sólo sombra da al oro que declina. / Muerto parece el mar. Aquí culmina / el mineral silencio de dos bocas».

Qué hay de tu vida es un podcast elaborado por el equipo de Viva Voz para Cincuentopía.

Cincuentopía

«Dejadme aprovechar -escribió- el afecto que todavía hay en mí, para contar los aspectos de una vida atribulada y sin reposo, en la que la infelicidad acaso no se debió a los acontecimientos por todos conocidos sino a los secretos pesares que sólo Dios conoce».