Casi con completa seguridad que más de un seguidor de Cincuentopía se va a quedar boquiabierto con nuestra propuesta de receta para hoy: rape al aliño de gin tonic con bayas de enebro.

Esta receta es posible gracias a la colaboración y generosidad de La Montaña Aliños , cuya página web constituye una excelente fuente de referencia para saber todo lo que hay que conocer de los vinagres.

El rape al aliño de gin tonic con bayas de enebro lleva esta clase de vinagre, particularmente adecuado para su empleo en ensaladas (sobre todo las que lleven melón, aguacate, fresón y granada), con pescados (lubina, rape o bacalao) e incluso con quesos, bacon, dátiles o nueces, entre otros.

La receta que proponemos, concebida para cuatro personas, incluye los siguientes ingredientes:

  • 800 gramos de rape
  • 250 mililitros de nata de cocina
  • 3 cucharadas de aceite de oliva
  • 30 gramos de mantequilla
  • Media cebolla rallada
  • 40 mililitros de aliño de gin tonic
  • Sal
  • Pimienta
  • Enebro
  • Albahaca fresca

Vayamos con la preparación de este rape al aliño de gin tonic con bayas de enebro (plantea una dificultad media y nos llevará en torno a quince minutos de tiempo).

  • En una sartén, colocamos el aceite y la mantequilla y los calentamos
  • Sofreímos la cebolla rallada y cuando esté pochada salpimentamos el rape y lo colocamos en la sartén
  • Esperamos a que se dore un poco y le damos la vuelta, añadimos el aliño de gin tonic, la nata y damos el punto de sal
  • Dejamos espesar la salsa mientras se termina de cocer el rape
  • Colocamos el rape en un plato, añadimos la salsa restante y decoramos con las bayas de enebro y las hojas de albahaca

¡Ya está! Listo para comer y disfrutar. Aconsejamos comer la albahaca y el rape a la vez. Buen provecho para todos los seguidores de Cincuentopía.

Cincuentopía

«Dejadme aprovechar -escribió- el afecto que todavía hay en mí, para contar los aspectos de una vida atribulada y sin reposo, en la que la infelicidad acaso no se debió a los acontecimientos por todos conocidos sino a los secretos pesares que sólo Dios conoce».