Las recetas con aliño constituyen una excelente alternativa a la alimentación que los cincuentópicos llevan a cabo durante el verano.

A continuación proponemos para los seguidores de Cincuentopía un conjunto de recetas con aliño. Todas ellas son posibles gracias a la colaboración y generosidad de La Montaña Aliños, cuya página web constituye una referencia imprescindible en todo lo que rodea a esta cuestión.

Comenzamos con la tosta de queso de Burgos con aliño de higos. Se trata de un vinagre especialmente indicado para todo tipo de ensaladas (especialmente las que tengan higos, tomates, quesos y fresones) y que también marida muy bien con queso de cabra y brie, berenjenas, cebollas, almendras, avellanas o endivias.

Otra opción interesante es el atún con puerros a la mostaza con aliño de mandarina, un tipo de vinagre muy apropiado para ensaladas (sobre todo en el caso de las que llevan frutos secos) pero también para acompañar carnes (solomillo, cerdo, cordero, ternera, pollo) y pescados (merluza, lubina, dorada, atún, corvina, rape).

No menos relevante son los mejillones al aliño de turrón al Pedro Ximénez. Sí, no se trata de ninguna errata. De hecho este vinagre es magnífico para para ensañadas pero también como acompañante para carnes (magret, pollo) y pescados (rape o merluza), así como para cocinar mejillones y clotxinas. Es fácil de combinar con brócoli, bimi, alcachofas y quesos (brie, curado y blanco). También puede ser muy interesante para darle un toque a las pizzas, incluso a las gambas al ajillo.

Y concluimos con el rape al aliño de gin tonic con bayas de enebro. Una sorprendente combinación para un tipo de vinagre particularmente adecuado para su empleo en ensaladas (sobre todo las que lleven melón, aguacate, fresón y granada), con pescados (lubina, rape o bacalao) e incluso con quesos, bacon, dátiles o nueces, entre otros.

Cincuentopía

«Dejadme aprovechar -escribió- el afecto que todavía hay en mí, para contar los aspectos de una vida atribulada y sin reposo, en la que la infelicidad acaso no se debió a los acontecimientos por todos conocidos sino a los secretos pesares que sólo Dios conoce».