El Centro Botín de Santander exhibe un conjunto de retratos maestros durante los días 23 de junio al 31 de diciembre de 2020.

Con el título «Retratos: Esencia y Expresión» la exposición consta de un total de ocho retratos maestros correspondientes a artistas como Henri Matisse, Francis Bacon, Juan Gris, Joaquín Sorolla, Daniel Vázquez Díaz, Isidre Nonell, José Gutiérrez Solana y Pancho Cossío.

Todas las obras de la muestra proceden de la colección Jaime Botín. Cronológicamente, esta selección de trabajos refleja casi en su totalidad el arte del siglo XX, iniciándose con Figura de medio cuerpo, creada por Nonell en 1907, y cerrándose con Self Portrait with injured eye, pintada por Francis Bacon en 1972. Además, une obras de artistas españoles de muy alto valor plástico pero de escaso reconocimiento fuera de nuestras fronteras con otras de creadores internacionales considerados punteros en el desarrollo del arte del siglo XX. Así, conformada en torno al gusto personal de su propietario, nos encontramos ante un selecto conjunto con evidentes nexos de conexión que nos permiten adentrarnos en su particular microcosmos.

Las obras seleccionadas presentan tres rasgos comunes que definen y personalizan el conjunto: máxima expresión a través del color y la luz, utilización de la figura como medio de comunicación e hilo conductor y, por último, el retrato, que constituye la esencia del conjunto. La paleta es la nota dominante en todas las obras y lo que mejor las define: en todas ellas las tonalidades y los juegos de luces, utilizados para trazar la figura, están al servicio de un modo magistral de la expresión, que es el elemento que unifica la colección.

Los seguidores de Cincuentopía interesados en esta muestra pueden descargarse el folleto desde este enlace. Asimismo, existe la posibilidad de adquirir el catálogo de la exposición.

Otras entradas sobre exposiciones del Centro Botín de Santander publicadas en Cincuentopía son las siguientes:

Cincuentopía

«Dejadme aprovechar -escribió- el afecto que todavía hay en mí, para contar los aspectos de una vida atribulada y sin reposo, en la que la infelicidad acaso no se debió a los acontecimientos por todos conocidos sino a los secretos pesares que sólo Dios conoce».