El Museo Reina Sofía de Madrid dedica una exposición al artista Rogelio López Cuenca durante los días 3 de abril al 26 de agosto de 2019.

Bajo el título «Yendo leyendo, dando lugar» la muestra es la primera retrospectiva de Rogelio López Cuenca y repasa sus principales preocupaciones, que han dado lugar a un corpus de obras de marcado carácter dialógico e inequívoca vocación procesual, con las que indaga en cómo se construyen los relatos hegemónicos, tanto en el ámbito político-económico como en el socio-cultural, y explora las fisuras que se pueden abrir en ellos.

Rogelio López Cuenca (1959) ha trabajado desde el comienzo de su actividad creativa en el cruce de la poesía con las artes visuales y los medios de comunicación de masas. Desplazando la escritura fuera de la página, ha practicado una poesía visual propia que se mueve dentro de la tradición de la crítica institucional y las derivas del pop, a través de múltiples medios como la pintura, la instalación, la intervención urbana y la edición.

La exposición del Museo Reina Sofía de Madrid subraya de qué manera toma imágenes y textos provenientes de diferentes medios de la alta y baja cultura, que en muchos casos coloca en dispositivos publicitarios o comerciales en el espacio público, para denunciar situaciones de violencia y discriminación que funcionan tanto en términos históricos como actuales. 

La muestra sobre Rogelio López Cuenca ha sido comisariada por Manuel Borja-Villel. Los visitantes podrán comprobar la capacidad de inscripción de su obra fuera del ámbito del museo, generando cortocircuitos en diferentes sistemas de circulación social de imágenes, con lo que pone en cuestión tanto la unicidad de la obra de arte como su espacio de contemplación convencional.

Los seguidores de Cincuentopía particularmente interesados en esta exposición pueden ver este vídeo en el que se analizan diferentes facetas de la propuesta creativa de Rogelio López Cuenca.

Cincuentopía

«Dejadme aprovechar -escribió- el afecto que todavía hay en mí, para contar los aspectos de una vida atribulada y sin reposo, en la que la infelicidad acaso no se debió a los acontecimientos por todos conocidos sino a los secretos pesares que sólo Dios conoce».