El Centro Tabacalera de Madrid presenta una exposición dedicada al artista Rui Macedo durante los días 20 de septiembre al 10 de noviembre de 2019.

«Rui Macedo, Sfumato» incluye un total de treinta y tres pinturas al óleo sobre lienzo creadas específicamente para este espacio con las que genera un juego de fricciones entre lo real y lo ilusorio. A través de sus obras hace emerger aspectos y detalles que antes no estaban visibles, una característica constante en su trabajo, que permanentemente enfrenta contrarios: lo físico con lo espiritual, lo natural con lo artificial y el original frente a la copia.

Rui Macedo (1975) es un artista portugués (nacido en la localidad de Évora) cuya producción constituye una combinación de destreza pictórica, vasto conocimiento del arte clásico y barroco, así como de la cultura artística en general, sin dejar de lado una importante carga conceptual en su trabajo, que siempre gira en torno al tema de la ilusión, la duplicación, el trampantojo, la ocultación de lo real o el engaño, lo efímero.

La muestra del Centro Tabacalera de Madrid se centra en la técnica del sfumato seguida por este creador, de origen renacentista y atribuida a Leonardo Da Vinci, consistente en difuminar los contornos del dibujo superponiendo capas muy finas de pintura mediante las cuales se acaba ocultando la pincelada.

Comisariada por Begoña Torres y organizada por la Subdirección General de Promoción de las Bellas Artes del Ministerio de Cultura y Deporte en coproducción con la Fundação Calouste Gulbenkian, la exposición permite comprobar la manera en que Rui Macedo despliega distintas capas de representación. Niveles que en una primera aproximación generan sensaciones meramente ilusorias, mientras que una mirada más atenta permite sacar a la luz todo el discurso poético que esas imágenes encierran.

Otras reseñas aparecidas en Cincuentopía sobre el Centro Tabacalera de Madrid son:

Cincuentopía

«Dejadme aprovechar -escribió- el afecto que todavía hay en mí, para contar los aspectos de una vida atribulada y sin reposo, en la que la infelicidad acaso no se debió a los acontecimientos por todos conocidos sino a los secretos pesares que sólo Dios conoce».