Desde el pasado 25 de abril la actriz estadounidense Renée Zellweger forma parte de la ilustre nómina que compone el Club de Cincuentopía. Veamos a continuación cómo lo ha conseguido.

Renée Zellweger nació el 25 de abril de 1969 en una localidad del estado norteamericano de Kansas. Sus padres son de origen suizo y noruego respectivamente. Desde la infancia demostró notable afición por el mundo de la interpretación, participando en diferentes montajes teatrales.

Tras cursar estudios universitarios de radio, cine y televisión, toma clases de interpretación y a comienzos de los años noventa tiene sus primeros papeles en pequeñas producciones cinematográficas.

El salto a la fama de Renée Zellweger tiene lugar en 1996, cuando interviene en la película Jerry Maguire. A partir de ese momento empieza a acumular papeles destacados en películas de particular éxito que incluyen obras como Yo, yo mismo e Irene, Cosas que importan, Persiguiendo a Betty, Chicago, Cold Mountain, Cinderella Man o los tres filmes de la saga Bridget Jones.

Gracias a todo ello Renée Zellweger se convierte en una de las grandes referencias de la industria cinematográfica a escala internacional. Además de un considerable éxito de público, su labor ha sido también reconocida por la crítica. Como detalle a considerar, se trata de una de las pocas actrices que ha ganado los cuatro premios más importantes del cine: Óscar (por Cold Mountain), BAFTA (por Cold Mountain), Globo de Oro (por Persiguiendo a Betty, Chicago y Cold Mountain) y el Premio del Sindicato de Actores (por Chicago y Cold Mountain).

Pese a que su actividad ha disminuido, en la actualidad sigue desarrollando diversos proyectos, tanto en cine como en televisión. Por todo lo indicado, deseamos a mucho éxito aRenée Zellweger como reciente incorporación al Club de Cincuentopía.

Cincuentopía

«Dejadme aprovechar -escribió- el afecto que todavía hay en mí, para contar los aspectos de una vida atribulada y sin reposo, en la que la infelicidad acaso no se debió a los acontecimientos por todos conocidos sino a los secretos pesares que sólo Dios conoce».

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