Comparte

Que una persona aúne facetas tan distintas como las de pintor, boxeador y poeta es sumamente improbable. Y que lo haga con un notable nivel de aprovechamiento es casi increíble. Sérvulo Gutiérrez lo logró y ¡de qué manera! Repasamos a continuación su trayectoria vital y su devenir profesional.

Nacido en Ica y fallecido en Lima, Sérvulo Gutiérrez (1914-1961) vivió en Perú buena mayor parte de su vida, con la excepción de dos periodos en Buenos Aires y París. Por circunstancias familiares (eran 16 hermanos) hubo de trabajar desde muy temprana edad en oficios como mozo de restaurante o peón de construcción.

Sérvulo Gutiérrez mostró temprano sus buenas dotes para el boxeo. De hecho llegó a ser campeón del peso gallo en la categoría de aficionados y a formar parte del equipo peruano de este deporte, compitiendo también a escala internacional.

Sérvulo Guitérrez: el pintor que fue también boxeador y poeta

Sérvulo Gutiérrez. Los Andes. Colección particular. Lima (Perú)

Pero sin duda es su faceta como pintor la más representativa de su personalidad. De formación marcadamente autodidacta, estudió en Buenos Aires y París. Es a comienzos de los años cuarenta cuando comienza su producción artística, en buena medida enmarcada en un movimiento como el expresionismo (tras unos inicios de índole monumentalista) aunque con marcados influjos indigenistas, bien alejado de las pautas académicas y las modas informalistas.

La apuesta por el color en la más amplia gama cromática y por las figuras recias de gran volumen son algunas de las principales características del quehacer pictórico de Sérvulo Gutiérrez. Conforme transcurrieron los años fue decantándose por colores más violentos y por una temática cercana al misticismo.

De manera paralela cultivó la poesía, con singular acierto según algunos expertos. Buena parte de su producción literaria está dedicada a Ica, su tierra natal. Compartimos con los seguidores de Cincuentopía el inicio de uno de sus poemas, “El Huarango”: “Debajo de un árbol lleno de esperanza / tenía los brazos dislocados en todas partes y era casi como un hombre tremendo, / olía como si fuera mi abuelo, no caminaba; / estaba frente al mar”.

Sérvulo Gutiérrez falleció con apenas 47 años como consecuencia de una hepatitis. Pese a lo prematuro de su desaparición, a juicio de muchos analistas es el pintor peruano más representativo de su generación. Quienes quieran ver algunos de sus cuadros con mayor detenimiento pueden pinchar en este enlace: un documental de casi cincuenta minutos con buena parte de sus obras.

Cincuentopía

«Dejadme aprovechar -escribió- el afecto que todavía hay en mí, para contar los aspectos de una vida atribulada y sin reposo, en la que la infelicidad acaso no se debió a los acontecimientos por todos conocidos sino a los secretos pesares que sólo Dios conoce».