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Una excursión por el valle del río Lozoya de Madrid

El valle del río Lozoya
Una excursión por el valle del río Lozoya de Madrid
El río Lozoya a su paso por Rascafría

¿Conoces el valle del río Lozoya de la Comunidad de Madrid? Si no es así, te vamos a contar algunos datos que seguro serán de tu interés; y si en alguna ocasión has visitado alguno de sus rincones, queremos proponerte alternativas de particular relevancia.

La cuenca del Lozoya es un espacio espectacular tanto por sus dimensiones como por la calidad de sus aguas, tradicionalmente consumidas por los madrileños y alabadas por los forasteros. El río surge cerca de la cumbre de Peñalara, encajonado entre rocas graníticas. De ahí que haya quien denomine a este tramo inicial como río Angostura. El valle del Lozoya se extiende desde Rascafría hasta Buitrago, salpicado de pequeños núcleos de población, cuyos habitantes se dedican principalmente al sector primario y, desde hace unos años, al turismo.

Los especialistas coinciden en distinguir cuatro zonas diferenciadas: el valle alto, que va desde el puerto de Cotos hasta el de Canencia; el valle medio, que abarca el área comprendida entre Buitrago y Piñuécar; el valle medio, con Lozoyuela y El Atazar como lindes estratégicos; y la sierra del Rincón, ubicada entre La Hiruela y Puebla de la Sierra.

El agua es, como no podía ser menos, el elemento determinante de la zona. El caudal del río permite la confluencia de los pantanos de El Villar, Pinilla, Puentes Viejos y Riosequillo, en medio de un paisaje caracterizado por la amplitud, la presencia de numerosas montañas y colinas y la abundancia de vegetación. Pero el gran embalse de la zona es El Atazar, el mayor de toda la Comunidad de Madrid, con capacidad para más de 400 hectómetros cúbicos.

Una excursión por el valle del río Lozoya de Madrid
Peñalara es uno de los lugares más bellos de toda la zona

Uno de sus entornos más bellos es el Parque Natural de Peñalara, que cuenta con un notable número de montañas por encima de los dos mil metros, muy apreciadas por los montañeros, y posee cuatro circos glaciares u hoyas formados hace millones de años: Peñalara, Pepe Hernando, La Pedriza y El Brezal. Sus lagunas, con aguas heladas durante el invierno, crean sugerentes espacios encajonados entre grandes masas graníticas.

También hay que destacar la sierra del Rincón, declarada Reserva de la Biosfera por la UNESCO en el año 2005. En sus 15.000 hectáreas se concentran múltiples especies arbóreas, como el pino o el roble y una amplia fauna de mamíferos y rapaces, incluidos águilas, búhos, ciervos, herrerillos, jabalíes y zorros, que viven en un hábitat rodeado de verdes valles y abruptas montañas.

Asimismo es de enorme interés Canencia, cuyo puerto de carretera posee una espectacular mezcla de hayas, pinos y robles. Y no menos espectaculares resultan La Hiruela, con unas excepcionales vistas del valle rodeado de montañas y un armónico conjunto arquitectónico, y Robregordo, con su denso bosque de robles. También son singulares casi todos los pueblos de la denominada Mancomunidad Valle del Lozoya que agrupa las localidades de Rascafría, Oteruelo del Valle, Alameda del Valle, Pinilla del Valle, Lozoya, Garganta de los Montes y El Cuadrón.

Una excursión por el valle del río Lozoya de Madrid
La mezcla de zonas boscosas, valles y montañas realza la singularidad del valle del río Lozoya

Un pueblo casi desconocido, incluso para los propios madrileños, es La Acebeda, con apenas cincuenta habitantes. Toma su nombre de la abundancia de ejemplares del acebo, un arbusto en su momento apreciado por la calidad de combustión de su madera y posteriormente empleado con motivos ornamentales, lo que dio lugar a su sobreexplotación y que actualmente goza de una protección especial.

El valle del Lozoya cuenta con numerosos núcleos, caracterizados por el escaso número de habitantes. Las posibilidades que ofrece son tantas que resulta difícil decantarse por uno u otro.

De arquitectura singular es la localidad de Buitrago del Lozoya, que no sólo posee unas notables murallas medievales sino que además alberga el Museo Picasso, que contiene obras donadas por Eugenio Arias, en su momento peluquero del artista. También es atractiva, por su singularidad, la ermita de Santa Ana, una pequeña edificación situada en mitad del monte a tres kilómetros de Alameda del Valle.

Una excursión por el valle del río Lozoya de Madrid
Detalle del retablo mayor de la iglesia de Braojos

Los amantes del arte tienen una cita ineludible con la iglesia de Braojos, con cuatro excelentes retablos, cuadros de Carduccio y pequeñas tablas con imágenes de Pedro Berruguete El Viejo. También deberían ir al Monasterio de El Paular, junto a Rascafría, cuya construcción se inició a finales del siglo XIV y que cuenta con un extraordinario retablo gótico hecho en alabastro. A quienes les quede tiempo, pueden dejarse caer por el Museo de la Piedra situado en El Berrueco, al pie del macizo de La Cabrera, que exhibe distintas obras al aire libre por las calles de la localidad.

Y quienes aspiran a la diversión más lúdica pueden acercarse a las respectivas fiestas patronales, mayoritariamente celebradas entre los meses de junio y septiembre, lo que suele conllevar el buen tiempo que facilita su disfrute al aire libre. Bailes, procesiones, conciertos y gastronomía conforman una oferta difícil de rechazar. Por supuesto, otra posibilidad es la de practicar deportes náuticos sin motor aprovechando las dimensiones del embalse de El Atazar.

En este vídeo, extraído del canal de Trota Rutas, puedes ver algunos de todos estos rincones que acabamos de comentar.

¿Tienes tú algún rincón favorito del valle del río Lozoya?

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