El universo bachiano es infinito. Sus más de mil obras no se agotan en sus interpretaciones. Una vez que uno se sumerge en Bach es difícil salir para ir a otras músicas.

Tengo un joven amigo empeñado en desentrañar a Juan Sebastián Bach y recuerdo que lo mismo nos ocurría a todos los que empezábamos a estudiar música en los años setenta y ochenta, aunque la percepción ha cambiado bastante. La admiración de este joven es profunda, casi veneración, pero ahora tiene más herramientas para entenderlo mejor.

Retrato de J.S. Bach. Se trata de uno de los dos únicos realizados en vida del compositor

Cuando alguien empieza a tocar un instrumento debe enfrentarse a este coloso de la composición. En Bach se siente la perfección de la música temperada. Comencé a estudiar obras del universo bachiano hace más de cuarenta años y mi percepción ha cambiado notablemente, aunque no en lo fundamental. No sólo por la madurez que ilustran unas cincuentópicas canas, sino también por la evolución del conocimiento general del autor y su obra.

El adolescente imagina estar subido en la cresta de la ola de la modernidad y cree saber todo de todo, da lo mismo la época en la que viva. La cincuentopía te arrebata esa sensación. Pasados los cincuenta sabes que no sabías nada, pero sabes que algo más sabes, y que quieres saber más. Este breve vídeo así nos lo demuestra.

Repasando diferencias en el universo bachiano

Los cambios son notables en el universo bachiano, por ejemplo los Conciertos que Bach dedicara al Margrave de Brandenburgo no se llamaron Conciertos de Brandenburgo hasta finales del siglo XIX, casi dos siglos después de su composición. Con este ejemplo y otros datos, quizás se podría atisbar cómo será el Bach de los años sesenta del siglo XXI.

De la misma quasi matemática manera en que hacía sus cánones, puedes elaborar un modelo que permita predecir cómo se interpretará la música barroca en el siglo XXII. La elegancia de la fórmula de un teorema es perfectamente equiparable al arte de la fuga. La sensación se puede resumir: «Qué poco sabía sobre Bach»… pero con cuánto entusiasmo lo tocaba, “parece que la música de Bach existía antes que Bach”, decía Sarmiento.

Pero tuvo que ser descubierto por otros grandes, como Mozart para su gloria, o el propio Mendelsshon, quien reestrenara la Pasión según San Mateo en Berlín, en plena época romántica. Los años ochenta del siglo pasado, además, son los del apogeo de las interpretaciones históricas con instrumentos de época. Uno de los grandes maestros de esta técnica fue Harnoncourt y su Concentus Musicus Wien. Se pueden escuchar aquellas grandes grabaciones de los Conciertos de Brandenburgo con instrumentos de época.

Nikolaus Harnoncourt era un violonchelista empeñado en buscar el auténtico sonido barroco. Tan auténtico era que incluso tocaba con afinación barroca. Es decir casi un semitono por debajo de lo que hoy hacemos. Cuando el viaje en el tiempo sea posible, yo me apuntaré para escuchar a Bach en Leipzig dirigiendo alguna de sus cantatas.

Los Conciertos de Brandenburgo

Yo me ponía en un plato HI-FI Vieta II, que ya me dejaban utilizar, los Conciertos de Brandenburgo en la versión de Karajan y la Filarmónica de Berlín. Más tarde aprendí que la orquesta necesaria para Bach no es tan grande como la imaginaba. Aunque lo más frustrante resultaba que cuando intentaba seguir la música con el piano, aquello nunca sonaba afinado, y no precisamente por la afinación barroca.

En realidad un piano bien afinado y entonado era difícil de mantener y, además, tampoco los platos giradiscos de aquella época eran exactos a la hora de reproducir la música. El avance de la tecnología tardaría todavía algunos años en venir en mi rescate. Aunque para tocar a Bach y pelearse con sus digitaciones, cruzamientos y conducciones de voces no hacían falta grabaciones.

Disco de la Deutsche Gramophon con los Conciertos de Brandemburgo – Karajan y la Filarmónica de Berlín

Repertorio en el universo bachiano

Se dice que El clave bien temperado es el Antiguo Testamento del Piano y las Sonatas de Beethoven el Nuevo, pero más allá de la figura literaria no puedo estar de acuerdo. Es un hermoso símil para destacar ambas obras, pero sin duda el paralelismo no pasa de la retórica. El clave bien temperado, tanto el primero como el segundo libro pueden ser directamente la Biblia del teclado, incluso del piano si se quiere. De Beethoven ya hablaremos.

Más allá de la literatura ahí los tenemos a ambos en los programas oficiales de los cursos de piano que se hacían en el Conservatorio de Madrid, dentro del famoso Plan del 66. Aunque ahora los nuevos planes tampoco se han desviado mucho de ello. Como muestra bien vale un botón.

Se comenzaba con el Libro de Ana Madalena Bach, segunda esposa y a quien dedicó esa poco conocida obra. Quiero decir que, exceptuando ocho o diez pequeñas piezas, se desconoce gran parte del Álbum de Ana Magdalena. Luego se continuaba con dos interesantísimos cuadernos de obras sueltas, por decirlo de alguna forma con preludios y fuguetas, que Bach utilizaba para enseñar música en su entorno también. Más tarde hacíamos Invenciones a Dos Voces, al siguiente año Invenciones a Tres Voces (Sinfonías) y ¡por fin! El clave y sus Preludios y Fugas. Yo los hice con Fuga a 3, uno con Fuga a 4 -nº 1 del Libro I, en Do mayor que es curiosamente el Preludio más conocido y de las fugas más complicadas- y finalmente uno con Fuga a 5, el número 22 en Si bemol menor. Para acabar con Concierto Italiano, las Partitas -en mi caso la número 6 en Mi menor-, las Variaciones Goldberg y el Riccercare a 6 de la Ofrenda Musical.

Una muestra significativa de partituras dentro del universo bachiano

En las clases de Contrapunto con Daniel Vega, organista y uno de los mayores expertos en Bach del sur de Europa, estudiábamos los corales, corales variados para órgano, las cantatas, el Arte de la Fuga, la Ofrenda Musical y muchas otras obras. Las suites francesas e inglesas, los oratorios –San Mateo, San Juan, Navidad- y la gran, grandísima, Misa en Si menor. Infinito universo bachiano.

Imagen de la iglesia de Sto Thomas Leipzig donde Bach fuera Kapellmeister

En los últimos cuarenta años se han encontrado nuevos manuscritos, se han editado inéditos, se ha grabado la obra completa en múltiples ocasiones, se ha sucedido la creación de Sociedades Bach en todo el mundo, empezando por la Bach Gesellschaft de Leipzig, hoy Bach Arkiv, se ha divulgado el Festival Bach y otros festivales de música barroca, y se han publicado ingentes estudios sobre la vida y la obra del maestro de Eisenach. Por lo tanto la visión de Bach que tenemos es distinta. Iba a decir más exacta o cercana a la realidad, pero he preferido dejarlo en distinta, aunque debería haber dicho quizás menos inocente.

Portada manuscrita de El clave bien temperado de Bach

Me hubiera referido en la parte de las grabaciones a una vida dedicada a Bach, que lo fue la del pianista Glenn Gould, ya traído a estas páginas por otros motivos, seguido y admirado también por el joven perseguidor del enigma Bach. No podría olvidar tampoco a otra gran figura de los años setenta, el gran Karl Richter con su Orquesta Bach de Múnich y las primeras grandes grabaciones de Bach, incluida la obra para órgano. Otro universo dentro del universo. Siempre me lo había imaginado tocando un órgano en cualquier iglesia alemana, necesitando, además, de la fuerza humana para mover el aire de aquellos complejos mecanismos, sustituidos más tarde por la electricidad y los ventiladores.

Portadas de partituras edición de Bach

Un Requiem barroco

¿Por qué no escribió Bach una misa de Requiem? ¿Estamos seguros de que no fue así? La casualidad y la discreción me impiden dar más detalles, pero aquí, hoy, en el día de fundación de la Nueva Sociedad Bach XXI (Neue Bachgeschellschaft 21), me hubiera gustado ofrecer a los lectores cincuentópicos el primer borrador de esta obra inexistente. O no. Quizás haya sido ya encontrada por casualidad, pero lo que es seguro es que ha sido imaginada por muchos estudiosos antes. Dejamos el anuncio hecho.

Bach compuso toda la música posible para la liturgia luterana. Los corales de Lutero y Bach son inseparables, y a pesar de la distancia de doscientos años entre ambos existe una conexión innegable. Dos ciclos de cantatas para el año litúrgico y los oratorios ¿deberían haber sido completados con la composición de una Misa de Requiem? Todo el mundo se pregunta por qué no existe. Este retrato del músico alemán ofrece alguna pista, en la película “Mi nombre es Bach”.

Relación de los artículos publicados por Santiago Martínez Arias en Cincuentopía:

Santiago Martínez Arias

El sobrenombre define bien a Santiago Martínez Arias. Como cualquier personaje de extraña biografía profesional es difícil seguir su pista vital. Tiene altos estudios musicales internacionales y ello se evidencia rápidamente en su conversación. Inevitablemente también se comprueba que es experto en seguridad y defensa y doctor en relaciones internacionales, jefe de prensa editorial, profesor universitario, además de tener un pasado, lejano ya, como corresponsal de ‘El Independiente’ en Europa oriental. Más parece que sea un agente, y aunque su pasado pianístico fuera glorioso, sólo quedan los restos del naufragio. Ha representado a Stingray CLASSICA.