CaixaForum Girona alberga una exposición sobre las vanguardias del IVAM durante los días 3 de octubre de 2019 al 23 de febrero de 2020.

Con el título «Las vanguardias históricas 1914-1945. Construyendo nuevos mundos» la muestra consta de más de 160 piezas procedentes de los fondos del IVAM (Instituto Valenciano de Arte Moderno) que, por su carácter rupturista, más de un siglo después siguen siendo el paradigma del arte de vanguardia.

Estructurada de forma temática y no cronológica, la exposición sobre las vanguardias del IVAM plantea un análisis novedoso de esta parte sobresaliente de la colección de dicha institución, considerada una de las más singulares de España. Esta revisión incluye un amplio número de obras centradas en visiones poéticas y oníricas, estrechamente relacionadas con los movimientos dadaístas y surrealistas, entre los que destacan Man Ray, Kurt Schwitters, Raoul Hausmann, André Kertész, Georges Hugnet, André Masson, Óscar Domínguez, Benjamín Palencia o Anton Stankowski.

Reunida alrededor del legado del escultor Julio González (1876-1942), la colección del Instituto Valenciano de Arte Moderno posee uno de los acervos más singulares de España del periodo histórico de las vanguardias (1914-1945). Cuenta con un número muy importante de piezas vinculadas a los diferentes movimientos artísticos de esos años, realizadas por los artistas más influyentes de su tiempo.

La muestra sobre las vanguardias del IVAM cuenta con José Miguel G. Cortés y Josep Salvador como comisarios. Se centra en tres núcleos principales, que responden a planteamientos divergentes pero imbuidos de un mismo espíritu innovador: las creaciones poéticas y oníricas relacionadas con el dadaísmo y el surrealismo; las prácticas artísticas de orden analítico, que se adentran en el campo de la abstracción y buscan integrar las artes en un proyecto global; y el arte de propaganda, de crítica social y de compromiso político.

Cincuentopía

«Dejadme aprovechar -escribió- el afecto que todavía hay en mí, para contar los aspectos de una vida atribulada y sin reposo, en la que la infelicidad acaso no se debió a los acontecimientos por todos conocidos sino a los secretos pesares que sólo Dios conoce».

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