La rosa del azafrán viene a sumarse al conjunto de zarzuelas que desde hace ya unos cuantos meses son analizadas desde Cincuentopía. Una obra excelente en todos los sentidos.

La rosa del azafrán se estrenó en mayo de 1930 en el teatro Calderón de Madrid. Se trata de una obra estructurada en dos actos cuya música es de Jacinto Guerrero y que cuenta con un libreto de adaptación libre de la obra teatral El perro del hortelano de Lope de Vega que fue reinterpretado por Federico Romero Sarachaga y Guillermo Fernández-Shaw Iturralde.

La rosa del azafrán alude al amor entre dos personajes de diferentes clases sociales, un tema clásico dentro de este género musical: por una parte se encuentra la rica hacendada Sagrario y por otro el humilde labrador Juan Pedro.

El nombre de la zarzuela se debe a la flor del azafrán, una planta con raíz bulbosa, de flores moradas y estigmas rojos que se usa para condimentar y para teñir de amarillo, también posee algunas propiedades medicinales. Se hace referencia en el libreto a que el amor es tan frágil como esta flor peregrina otoñal, «que brota al salir el sol y muere al caer la tarde».

Compartimos con los seguidores de Cincuentopía uno de los fragmentos más conocidos de la obra, la conocida como canción de las espigadoras.

Y quienes deseen acceder a la versión completa de La rosa del azafrán pueden hacerlo a través de este hipervínculo, que alude a la versión realizada por la Agrupación Lírica de Elda que fue presentada en el teatro Castelar.

Otras entradas publicadas en Cincuentopía que forman parte de esta serie temática dedica a la zarzuela son:

Cincuentopía

«Dejadme aprovechar -escribió- el afecto que todavía hay en mí, para contar los aspectos de una vida atribulada y sin reposo, en la que la infelicidad acaso no se debió a los acontecimientos por todos conocidos sino a los secretos pesares que sólo Dios conoce».

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