El 28 de julio de 1914 estallaba la Primera Guerra Mundial, un conflicto que duró más de cuatro años y cuyo balance final fue de 70 millones de movilizados, 9 millones de muertos, 15 millones de heridos, cuatro imperios caídos (alemán, austrohúngaro, otomano y ruso), unos cuantos países y ciudades arrasados por completo…

Confieso que tengo muchos puntos oscuros en relación con esta contienda. Es más, en ocasiones sospecho que en mi mente ha quedado configurada como una especie de mera antesala de la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo también es cierto que de manera periódica me he venido planteando una serie de cuestiones (cuya respuesta he demorado de manera sistemática por pura pereza intelectual): ¿por qué se enfrentaron dos monarquías conservadoras como Alemania y Rusia cuyos emperador y zar respectivos eran además primos entre sí?; ¿qué se les había perdido a Gran Bretaña y Francia en un territorio tan alejado de sus intereses (tanto desde el punto de vista geográfico como estratégico) como Serbia?; ¿con cuál de los dos bandos iba en realidad Italia?; ¿qué pasó fuera de Europa en países como China o Japón?; cómo es que el imperio otomano se alió con su tradicional enemigo el imperio austrohúngaro?

Con motivo del primer centenario de la Primera Guerra Mundial se está produciendo una verdadera avalancha editorial. Me atrevo a afirmar que 1914 De la paz a la guerra es, con diferencia, de los mejores libros entre los ya publicados sobre la materia. Su autora, Margaret MacMillan, es una reputada historiadora con algunas obras especialmente interesantes a sus espaldas, entre ellas las ya traducidas al español París 1919: seis meses que cambiaron el mundo (por el que ganó el premio Samuel Johnson) o Juegos peligrosos. Usos y abusos de la Historia. Se da además la circunstancia personal de que es bisnieta de David Lloyd George, una de las personalidades destacadas en esta conflagración internacional.

Conviene precisar que este libro no habla sobre el desarrollo de la guerra sino que explica algunos de los múltiples motivos que finalmente dieron origen al conflicto. La obra rezuma erudición, dramatismo y didactismo.

1914 De la paz a la guerra es un libro erudito y sustentado en una poderosa bibliografía, que recoge múltiples fuentes documentales, algunas de ellas inéditas hasta la fecha, y que se apoya en la previa labor de un equipo de investigadores que la autora ha tenido el buen gusto de señalar de manera explícita (poco que ver con los penosos usos profundamente egocéntricos de otros historiadores o pseduohistoriadores).

Al mismo tiempo el texto despide un intenso (pero en ningún caso efectista) aroma dramático. Porque, por una parte, hace que el lector se formule la pregunta de ¿qué caterva de individuos, que se encontraban al frente de los principales países europeos, eran quienes fueron incapaces de prever lo que sucedería y de desactivar la corriente belicista imperante? Pero, al mismo tiempo, ese mismo lector (a poco vivaz que sea) se plantea la cuestión adicional de ¿podría volver a suceder esto una vez más?

Y todo ello es posible aunarlo con un planteamiento marcadamente didáctico y al alcance de un lector no necesariamente experto en el tema, cuyo estilo conciso permite la lectura fluida. Buena parte del mérito debemos atribuírselo también a José Adrián Vitier, traductor de la obra, y a José Antonio Montano, quien se ha ocupado de la corrección y coordinación.

Margaret MacMillan nos propone un libro para quienes quieren conocer y, sobre todo, para los que aspiran a reflexionar. Visto lo que ocurrió durante las décadas posteriores y lo que continúa acaeciendo en la actualidad, se trata de una obra cuya lectura debería ser casi obligatoria para no volver a incurrir en determinados errores que, no por parecernos muy lejanos en el tiempo, continúan latentes hasta extremos difícilmente imaginables y explicables.

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Margaret MacMillan. 1914 de la paz a la guerra. Turner Noema. Madrid, 2013.

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