La Neomudéjar de Madrid alberga una exposición dedicada a Óscar Vautherin durante los días 27 de enero al 28 de marzo de 2021.

La muestra, que lleva por título «Tiempo para lo imposible. Óscar Vautherin» analiza la propuesta conceptual de este creador caracterizada por colocarnos ante un espejo de realidad y conciencia en una sociedad cada vez más deshumanizada y presa de la crueldad acentuada del capitalismo.

Este conjunto de obras plantea un recorrido emocional con las memorias de contextos y hechos sucedidos ante nuestros ojos, las pantallas de televisión o las páginas de los periódicos. Derivas del carácter humanista que Oscar Vautherin recicla, esculpe, suelda o compone para interpelarnos a la necesaria reflexión sobre lo que acontece, sea en las costas de nuestras playas, sea en la locura de la guerra, sea en la hambrunas y la emigración, la pandemia covid o la sobreexplotación de recursos en el tercer mundo. La trayectoria del artista ha estado muy vinculada al compromiso social, la concienciación, la revisión del aquí, el ahora y la carencia de oportunidades para los más vulnerables.

Óscar Vautherin (1970) aúna los estudios de ingeniería de caminos y arquitectura con los de bellas artes. Comenzó su carrera pintando pero cinco años después decidió pasarse a la escultura y un poco más tarde a las instalaciones. Sus piezas se centran en cuestiones y temáticas relacionadas con el compromiso social y la concienciación de la pobreza y las desigualdades.

El artista ha expuesto en instituciones como las galerías Luis Burgos de Madrid, María Forcada de Tudela y Kur de San Sebastián,  el Centro Cultural de Collado Villalba o el estudio Faustino Aizkorbe de Pamplona. También ha sido comisario de las exhibiciones De la creativite africana para la Fundación FISA, AESCI, y Arquitectura en tierra para el Ministerio de Vivienda.

Se trata de la primera exposición albergada por La Neomudéjar de Madrid que es citada en Cincuentopía.

Cincuentopía

«Dejadme aprovechar -escribió- el afecto que todavía hay en mí, para contar los aspectos de una vida atribulada y sin reposo, en la que la infelicidad acaso no se debió a los acontecimientos por todos conocidos sino a los secretos pesares que sólo Dios conoce».