La Fundació Sorigué de Lleida centra su atención en la figura de Mat Collishaw que se desarrolla durante los días 1 de septiembre al 20 de diciembre de 2020.

Con el título «Mat Collishaw. The end of Innocence» la muestra propone una reflexión sobre la relación de los humanos con el entorno natural y el entorno digital, enfatizando aquellas situaciones y problemáticas que condicionan la actualidad y la forma que tiene la sociedad de procesarlas y hacerles frente. Al mismo tiempo, permite hablar de nuestra manera de codificar estos estímulos externos, y de categorizarlos en base a nuestra percepción.

Mat Collishaw (1966) es una figura clave en una importante generación de artistas británicos contemporáneos. Comenzó su carrera exhibiendo la aclamada obra Bullet Hole en la legendaria exposición Freeze en 1988. Su extensa producción comprende todo tipo de fotografías, vídeos e instalaciones en las que combina diferentes técnicas y recursos. Su trabajo ha sido exhibido en diferentes muestras individuales alrededor del mundo.

El repaso a las obras muestra cómo el artista incorpora a su producción algunos de los grandes temas y preguntas que han acompañado al individuo al largo de su historia, como puede ser la preocupación por el paso del tiempo; pero junto a estos temas conviven otros tan actuales como puede ser la distorsión de la imagen, la banalización de la muerte y la emergencia ecológica presente en el planeta.

Mat Collishaw reconoce la naturaleza humana como buena y mala a la vez, pretendiendo explorar el mal inherente en todos nosotros, creyendo que enfrentarnos a nuestra psique con honestidad podría ser el primer paso para hacer del mundo un lugar mejor. A través de sus creaciones, provoca que los espectadores sientan por igual atracción y rechazo, intriga y horror, vergüenza y complicidad.

Otras entradas sobre exposiciones de la Fundació Sorigué de Lleida publicadas en Cincuentopía son las siguientes:

Cincuentopía

«Dejadme aprovechar -escribió- el afecto que todavía hay en mí, para contar los aspectos de una vida atribulada y sin reposo, en la que la infelicidad acaso no se debió a los acontecimientos por todos conocidos sino a los secretos pesares que sólo Dios conoce».