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Nos vemos allá arriba, de Pierre Lemaitre

Nos vemos allá arriba, Pierre Lemaitre

Hace justo un siglo (28 de julio de 1914) comenzó la Primera Guerra Mundial, un hecho que ya hemos analizado en anteriores reseñas publicadas en Cincuentopía. Y es ahora cuando llega a las librerías Nos vemos allá arriba de Pierre Lemaitre (1951), una novela que llega precedida de notables avales incluyendo unos cuantos galardones entre los que destaca sobremanera el Premio Goncourt.

Pero que nadie se alarme porque se trata de una novela de aventuras en el más noble sentido de la palabra: carece de la pedantería de Calle de las tiendas oscuras de Patrick Modiano, la sordidez brutal de Las benévolas de Jonathan Littell o el diletantismo banal de El mapa y el territorio de Michel Houellebecq, por citar algunos Goncourts que han tenido particular impacto a lo largo de estas últimas décadas.

Nos vemos allá arriba cuenta la vida y milagros de dos antiguos combatientes heridos en la Primera Guerra Mundial, Édouard Péricourt (de familia con muchos posibles) y Albert Maillard (pobre como una rata), así como sus afanes, desvelos y trapicheos para tratar de seguir hacia delante en un entorno que a veces se les muestra sumamente hostil aunque en la mayoría de las ocasiones es simple y dolorosamente indiferente.

Algunos críticos han advertido en este libro influencias de autores como Alejandro Dumas (padre) o Leon Tólstoi, así como de la escuela picaresca española con El Lazarillo de Tormes a la cabeza. A mí más bien me parece que Lemaitre ha creado una obra que, para entendernos, es una mezcla de La sombra del viento de Carlos Ruiz Zafón, Las aventuras del buen soldado Svejk de Jaroslav Hasek y Viaje al fin de la noche de Louis-Ferdinand Céline. Es cierto que no tiene el pespunte literario tan notablemente acabado de aquél ni el exacerbado antibelicismo del autor checo o la descarnada amargura del último pero el resultado final es el de una novela de muy agradable lectura.

Nos vemos allá arriba gestiona dos planos narrativos. El primero de ellos es una crítica sobre los horrores de la guerra y una reflexión acerca de cómo unos cuantos se aprovechan del dolor ajeno individual y de la formidable tragedia social para hacer negocios oscuros e inmorales (cuando no abiertamente ilegales). En este sentido el autor nos muestra una amplia galería de personajes indeseables con arquetipos bastante definidos: el malo malísimo, el malo pusilánime, el que se deja llevar pero no renuncia a sacar tajada, el aprovechado, el amargado, el ladronzuelo a pequeña escala… Es verdad que en ocasiones la concepción de dichos personajes resulta en exceso simplona pero ello no es óbice para que sus peripecias mantengan al lector en constante tensión.

El segundo plano narrativo tiene que ver con la relación que se establece entre los dos protagonistas de la obra: el soñador y talentoso Péricourt y el cobarde e indeciso Maillard. En la descripción del trato cotidiano entre ambos en muy distintos escenarios y circunstancias se encuentran los momentos de máximo lirismo del texto; y en los diálogos que se establecen entre los dos percibimos la enorme habilidad del autor (quien lea el libro advertirá el motivo de esta apreciación) para crear un universo literario con personalidad propia.

La novela va avanzando de manera inexorable, sin concesiones para la relajación. Es verdad que en ocasiones llegan a chirriar los mecanismos que sustentan una obra de estas características (se intenta contar mucho y con mucho detalle en poco espacio) pero tal circunstancia no anula su interés para un lector ávido de conocer cuál puede ser el destino de las vidas expuestas a lo largo de las casi 450 páginas en la edición castellana de Salamandra.

Pierre Lemaitre ha conseguido ha conseguido con este libro el mayor éxito de su carrera literaria hasta la fecha. Con anterioridad había escrito unas cuantas novelas (también es autor de algunos guiones cinematográficos) centradas en el género de novela negra aunque, que yo sepa, sólo Alex ha sido traducida al español hasta la fecha. Es posible que la notoriedad ahora adquirida facilite la llegada al mercado hispano-parlante de esas novelas.

Según se van leyendo las páginas de Nos vemos allá arriba no podemos evitar recordar películas como Johny cogió su fusil de Dalton Trumbo, por la peripecia vital de su deformado protagonista y, sobre todo, Senderos de gloria de Stanley Kubrick, situada en ese mismo escenario bélico. Aunque no es habitual en las reseñas que forman esta sección de Leer, me gustaría concluir este comentario con la última escena de Senderos de gloria, una maravillosa reflexión sobre lo que supone la guerra que continúa humedeciendo nuestros ojos seis décadas después de su filmación.

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Pierre Lemaitre. Nos vemos allá arriba. Salamandra. Barcelona, 2014.

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Tags: DESTACADOS, LEER

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