En Cincuentopía nos suena la cara de… Luis Carandell, uno de los rostros más conocidos de la pequeña pantalla en España durante la década de los ochenta.

Luis Carandell (1929-2002) estudió la carrera de Derecho aunque desarrolló la mayor parte de su trayectoria en el ámbito de los medios de comunicación, tanto en prensa escrita como en radio y televisión.

Tras colaborar en los comienzos de los años cincuenta en los diarios El Correo Catalán y El Noticiero Universal, a partir de la segunda mitad es nombrado corresponsal en países como Japón, Israel, Egipto, Tailandia o la Unión Soviética, entre ellos, lo que le proporciona un conocimiento global que luego le resultará de particular utilidad.

A lo largo de los sesenta y setenta Luis Carandell trabaja en medios como Triunfo, Informaciones, Cuadernos para el diálogo, Madrid, Diario de Barcelona o Hermano Lobo. En coincidencia con la transición política española colabora como cronista parlamentario con Diario 16, además de asumir la dirección de la revista Viajar.

Pero el gran salto a la fama de Luis Carandell se produce cuando ya se encontraba en plena cincuentopía. En 1982 se incorpora a Televisión Española, donde como cronista parlamentario fascina a los telespectadores por la agudeza de sus intervenciones. Su notoriedad se incrementa al encargarse de la presentación del Telediario del fin de semana entre 1985 y 1987, a la que también le otorga un toque muy particular.

Tras colaborar con periódicos como El Independiente o El Sol, regresa al ámbito audiovisual de la mano de Antena 3 Televisión. Ya en los años noventa potencia su faceta de tertuliano en emisoras como Radio Nacional de España o la Cadena Ser, además de colaborar con otros diarios y revistas.

Durante su dilatada trayectoria Luis Carandell publicó numerosos libros, algunos con una notable aceptación de ventas como el famoso Celtiberia show o El show de sus señorías, además de conseguir múltiples galardones profesionales (Medalla al Mérito en el Trabajo, Medalla de Oro del Círculo de Bellas Artes, Premio Mesonero Romanos…).

Por eso, en Cincuentopía nos suena la cara de… Luis Carandell.

Cincuentopía

“Dejadme aprovechar -escribió- el afecto que todavía hay en mí, para contar los aspectos de una vida atribulada y sin reposo, en la que la infelicidad acaso no se debió a los acontecimientos por todos conocidos sino a los secretos pesares que sólo Dios conoce”.