La Navidad siempre está unida al recuerdo de la música. Que el mundo celebra la Navidad con música, de Auckland a Monterrey, pasando por Madrid, es una verdad universal para todas las culturas y sociedades. Y este rincón de ese universo también tiene sus favoritos.

 

Universalidad del villancico

La canción es el terreno natural de la música navideña en todos los ámbitos, y es universal porque incluso las culturas de calendario lunar se han adaptado y han inventado sus propios códigos para entrar en el juego de la música navideña. En cualquier estandarizado centro comercial de Shanghai o Abu Dhabi, del Iruña de Pamplona al Bahía de Cádiz, en todos ellos se puede escuchar un White Christmas por Bing Crosby, Sinatra, Amstrong o Bublé, o a Mariah Carey cantar All I Want for Christmas is You.

Hoy YouTube nos trae una mixtificación ecuménica global ampliando nuestra perspectiva en un imaginario colectivo inabarcable. Ello ha ampliado mi lista de reproducción de forma ingobernable, el cerebro se agota pensando solamente en la posibilidad de clasificar todo ese contenido: ingleses, franceses, alemanes, italianos y centroeuropeos en general –austriacos, polacos, húngaros o checos-, japoneses, rusos y por supuesto españoles. Coros, grupos con solistas, orquestas de jazz, gran orquesta sinfónica y coro, cuadro flamenco, cantautor, tuna, pianista, no frustrado a ser posible, grupo familiar, cuarteto de voces; pop, rock, jazz, clásica, flamenco, heavy, indie, hip hop.

Pianista frustrado en NavidadConviene recordar el protagonismo patrio y reclamar la procedencia del estilo, el villancico no era más que un estilo de canción. Así, los villancicos tienen también su futuro lejano siendo canciones profanas en España, Portugal y América Latina en el siglo XV, que cuando comenzaron a cantarse en la Iglesia se asociaron directamente con la Navidad. De forma que tampoco se puede culpar a América de comercializar lo que ya había sido iniciado.

 

Mi música de Navidad

Esa imagen es la que asocio a veces con aquellos oscuros, por invernales, años sesenta en blanco y negro donde la música navideña tenía el sonido especial de los singles de la discográfica Belter o de RCA en los que Raphael cantaba El Tamborilero, o villancicos normalmente cantados por cuadros flamencos más populares que famosos. Particularmente curioso me resultaba una melodía comercial de la compañía Philips, con su slogan ‘Navidades Phillips, mejores no hay’. Horas mirando las carátulas de los discos, singles o LP, y preparando toda la parafernalia decorativa y gastronómica, necesariamente imaginativa por escasa, de la época.

Recuerdo también mi etapa escolar en el periodístico colegio San Isidoro donde se organizaba todos los años un festival navideño que incluía concurso de villancicos. Allí tuvo lugar la primera ampliación de mi lista de reproducción adornada por los villancicos que oía en el tocadiscos de casa o directamente de viva voz por parte de mi madre o mis hermanos. Y allí tuve gran éxito de crítica y público. Desde mi primer éxito Canta, ríe, bebe –cantado a trío de voces blancas sin acompañamiento instrumental-, hasta Nace como una herramienta, un desconocido villancico realizado por Alberto, entre otros, sobre el poema El niño yuntero de Miguel Hernández y no es un remiendo de Serrat. Pues ni lo uno ni lo otro, pero ellos lo supieron vender entonces y yo participé de ello años más tarde, con Luis y Salvador, compañero este último de tantas aventuras musicales.

Pianista frustrado en Navidad

Pianista frustrado en Navidad

 

 

 

 

 

 

 

 

Aunque mi verdadera pasión, y cada vez más frustrada es la de oír una buena misa del gallo, a su hora por favor las 12.00 en punto de la noche. Aquí he labrado también algunos de mis mayores éxitos, escasos pero grandes sin duda, con un memorable Dime Niño de quién eres. Ese es un momento muy especial y algunas músicas en un escenario adecuado parecen que han existido antes que sus compositores, Adeste Fideles.

Pianista frustrado en Navidad

Pianista frustrado en Navidad

 

 

 

 

 

 

 

Música clásica en Navidad

El otro vértice imprescindible en el paisajismo musical navideño es sin duda la música clásica. La tradición viene de Europa Central, aunque tiene también tiene un importantísimo foco en las islas británicas. Oratorios y canciones inundan los rincones de las casas. En Alemania y Austria no hay niño que se libre de acudir a la ópera a ver Hansel y Gretel de Humperdinck.

¿Qué tiene que ver la casita de mazapán, o de chocolate, con la Navidad? Y bueno… que diría un argentino, a los niños hay que entretenerlos ¿no? A este le unimos el magnífico Cascanueces de Chaikovsky y ya tenemos la Navidad musical infantil perfecta. Cierto que este sí es un cuento de Navidad con una deliciosa música y delicioso ballet. En el ámbito sinfónico no olvidemos el Oratorio de Navidad de Bach ni, por supuesto, el haendeliano Mesías.

No quiero abandonar este bloque sin mencionar una magnífica película, que aunque no corresponda a la Navidad yo la asocio con esa época porque la vi en la TVE en esas raras programaciones navideñas que, con la idea de distraer a los niños, emitían extraños productos que difícilmente tenían que ver con la época. Se trata, y no digo más, de una película de dibujos animados con La Historia del Soldado de StravinskyPianista frustrado en Navidad

Aunque en España prolongamos la Navidad conocida hasta la Epifanía, el remate europeo clásico viene de la mano de los cada vez más numerosos Conciertos de Año Nuevo, y también los de Fin de Año. Toda casa de ópera, toda gran sala de conciertos no tiene suficiente categoría mundial si no programa su concierto la noche de San Silvestre (echemos carreras), o la mañana de Año Nuevo.

El más famoso entre los famosos es el concierto de la Filarmónica de Viena desde la Sala de la Musikverein. Mi preferido: los dirigidos por Lorin Maazel, la edad de oro del Concierto de Año Nuevo.

En realidad este concierto se ha convertido en un monstruo que cual Saturno acaba devorando a sus hijos. Si no me cree, querido amigo, pregunte al último director invitado, don Dudamel. La audiencia es mundial y las entradas para asistir en persona al mismo se agotan con años de antelación. ¿Los valses y polkas vieneses son canciones de Navidad? Pues sí, querido amigo, la tradición ha obrado el milagro. Un concierto local en el que bajo la batuta de un muy local Willy Boskovsky dirigía una orquesta de baile se ha convertido en el acontecimiento por excelencia de la música clásica.

La notoriedad de este concierto ha desbordado a los propios Strauss -no al elektrizante y zaratustriano (cada uno tiene su cruz)-, los Otto Nicolai o Josef Lanner, gracias al aval de la televisión, en concreto de ese organismo transnacional promotor de la cadenas públicas de radio y televisión europeas, Eurovisión. Todo ello rematado con una marcha Radetzsky, que mejor no sepamos cuándo ni por qué motivo se compuso. Acabaré dando la razón a algunos que no soportan esta tradición. Como cuando Sir Simon Rattle, en otro concierto aunque no navideño también tradicional, evita dirigir la famosa Berliner Luft –se pone negro y escapa rápidamente y se refugia en su antiguo oficio de percusionista para dejar que la orquesta se dirija sola.

Así pues, querido lector, te dejo aquí mi lista de reproducción, en forma de Calendario de Adviento Musical, para que compruebes que no es pequeña. Aunque todo los que están son, desde luego no están todos los que son. No esperes referencias disco-bibliográficas exactas, es un recuerdo sobre la marcha. Cada año cuando se en el primer domingo de Adviento abro El Mesias de Händel y toco la introducción y los primeros compases de la fuga que abre el oratorio. También pongo, hasta la rayadura, todas y cada una de las seis cantatas del Oratorio de Navidad de Bach. A partir de ahí me arranco por las canciones populares navideñas, desde las propias americanas hasta todo lo tradicional y flamenco posible, pasando por la Tuna.

The same procedure as every year, miss Sophie?

Santiago Martínez Arias

El sobrenombre define bien a Santiago Martínez Arias. Como cualquier personaje de extraña biografía profesional es difícil seguir su pista vital. Tiene altos estudios musicales internacionales y ello se evidencia rápidamente en su conversación. Inevitablemente también se comprueba que es experto en seguridad y defensa y doctor en relaciones internacionales, jefe de prensa editorial, profesor universitario, además de tener un pasado, lejano ya, como corresponsal de ‘El Independiente’ en Europa oriental. Más parece que sea un agente, y aunque su pasado pianístico fuera glorioso, sólo quedan los restos del naufragio. En la actualidad representa a Stingray CLASSICA.