Proseguimos con nuestra sección sobre Recetas cincuentópicas que, en esta ocasión, dedicamos a pescado a la plancha con vinagreta. Queremos agradecer a todos los seguidores la buena acogida de este tipo de entradas.

También damos las gracias de manera expresa a La Montaña Aliños, empresa que colabora en esta sección permitiéndonos utilizar algunas de sus recetas recopiladas durante años. ¡Qué ricos están los productos que podéis ver en su página web!

Esta receta centrada en pescado a la plancha con vinagreta incorpora para su aliño vinagre de tomillo. Este aliño resulta sumamente idóneo para toda clase de ensaladas y también como acompañante de carnes de caza (por ejemplo, perdices y codornices) o pescados (merluza, rape, bacalao, pulpo, sepia, calamar…).

¿Qué ingredientes necesitamos para el pescado a la plancha con vinagreta? Aquí van (para cuatro personas):

  • Cuatro lomos de pescado (puede ser corvina, merluza, bacalao o similar, según el gusto y posibilidades de cada cual)
  • Un cuarto de cebolla morada picada fina
  • Dos fresones picados a trozos pequeños
  • Dos lonchas de persimón (una variedad del caqui, no muy conocida pero sabrosa) a taquitos
  • Tres cucharadas soperas de aceite
  • Tres cucharadas soperas de aliño de tomillo
  • Dos hojas de albahaca fresca
  • Sal Maldon
  • Pimienta negra recién molida

Sin más demora empezamos con el proceso de elaboración del pescado a la plancha con vinagreta, una receta cuya duración estimada se sitúa en torno a quince minutos y que requiere una pericia de grado medio. Aquí van los cuatro pasos necesarios:

  1. Mezclar la cebolla, los fresones y el persimón con el aceite y el aliño de tomillo para hacer una vinagreta
  2. Hacer el pescado en una sartén o plancha
  3. Servir el pescado en un plato y esparcir por encima la vinagreta
  4. Salpimentar al gusto y decorar con la albahaca

Ya tenemos el pescado a la plancha con vinagreta listo para servir y comer. ¡Buen provecho, cincuentópicos!

Cincuentopía

“Dejadme aprovechar -escribió- el afecto que todavía hay en mí, para contar los aspectos de una vida atribulada y sin reposo, en la que la infelicidad acaso no se debió a los acontecimientos por todos conocidos sino a los secretos pesares que sólo Dios conoce”.