En Cincuentopía nos suena la cara de… Charo Pascual, un nombre del que quizá muchos no se acuerden pero que continúa en nuestra memoria.

Con Charo Pascual proseguimos esta miniserie de entradas dedicadas a quienes se encargaban de la información meteorológica en sus primeros momentos y que en su momento comenzamos con Mariano Medina. Dentro de la serie han pasado hasta el momento nombres como Pilar Sanjurjo y Eugenio Martín Rubio.

Charo Pascual constituye un caso un tanto peculiar dentro de «los hombres y las mujeres del tiempo». Comenzó su actividad en la pequeña pantalla a finales de la década de los ochenta y permaneció apenas cinco años, pero sin embargo su recuerdo se ha prolongado durante décadas. Su gran diferencia radicaba en una manera distinta de informar sustentada en una elevada capacidad de comunicación y una considerable telegenia.

En muy poco tiempo se convirtió en uno de los semblantes más conocidos para los espectadores de Televisión Española y, por tanto, para el conjunto de la sociedad del momento. Mas su tiempo de popularidad fue reducido en el tiempo…

En el año 1993 los medios de comunicación se hicieron eco de una noticia tan extraña que más de uno creyó que se trataba de una inocentada: Charo Pascual anunció que abandonaba la industria de los medios de comunicación e ingresaba en un convento ubicado en el Reino Unido.

No volvimos a saber de ella. Algunos testimonios aseguran haberla visto por Asturias. ¿La habremos encontrado nosotros en este audio del 10 de agosto de 2018? Recordamos a los seguidores de Cincuentopía que lo escuchen con atención a partir del minuto 10:35.

Pero de vez en cuanto seguimos recordando a aquella joven presentadora que daba el pronóstico del tiempo por televisión…

Por eso, en Cincuentopía nos suena la cara de… Charo Pascual.

Cincuentopía

«Dejadme aprovechar -escribió- el afecto que todavía hay en mí, para contar los aspectos de una vida atribulada y sin reposo, en la que la infelicidad acaso no se debió a los acontecimientos por todos conocidos sino a los secretos pesares que sólo Dios conoce».